jueves, 12 de febrero de 2009

chaise longue

Tras el trayecto a bordo de sus cómodas sandalias, llegó a la consulta donde un oído presto a escucharle por razones monetarias le esperaba para la cita ...
Una vez que se sentó en aquel frío chaise longue de terciopelo morado, el psicólogo se clocó, libreta y bolígrafo en mano, en frente suya para comenzar a continuación la terapia hasta que las agujas del monótono reloj colgado en la pared opuesta se solaparan buscando una huida hacia el cielo:

-Bien señorita, estamos aquí para blablablá y todos los preparativos introductorios de estos profesionales.

-Verá, lo nuestro es algo que está por encima del tiempo y el espacio (distancia).

-Pero eso es manifiestamente imposible, todo en esta vida es temporal y , en cuanto a la distancia, no te diré qu esta es la compañera del olvido pero sí es cierto que en tales estadíos emocionales tiende a ser un factor disuasorio de estos a largo plazo principalmente.

-No me has entendido, yo me refiero a que gran parte de la gente tiende a dejar pasar el tiempo en volúmenes enormes cuando a cada segundo (por utilizar una medida de tiempo al alcance) pasan infinitud de cosas. El problema es que nosotros no vemos esas cosas pues, por nuestro aparato visual, no nos está permitida tal facultad pero no podrás negarme que en un segundo tienen lugar multitud de reacciones metabólicas en nuestro cuerpo, solo que nosotros lo que apreciamos es que, después de tres horas de haber comido, podemos sentir hambre.
Importa lo que pase en tales unidades, y de tal manera, ponemos el máximo cuidado en todas ellas. Y , atendiendo a esto último, este fin de semana -14 de febrero- es la fiesta de la estupidez, pues he aquí el ejemplo claro de esto que te digo; no son tales acontecimientos nimios lo importante que cabe esperar. En este sentido, ¿por qué cuando se empieza una relación le ponemos una fecha y no asi hacemos con la amistad?

-Bien, ahora pasaremos a analizarlo; ¿y la distancia?

-Es precisamente esa concepción del tiempo la que nos hace mirar más allá de la distancia. Bien es cierto que nuestros sentidos pueden inducirnos a error, pero es el empeño que ponemos en tal acción lo que hace que intentemos ''ver'' a pesar de la distancia.

-¿Y no sería, entonces, como un darse cabezazos contra una misma pared?

-Permíteme que te corrija: muro.

-Bueno, ¿no sería como darse cabezazos contra un muro? Eso hace que, en caso e estar equivocada, se siga manteniendo tal equivocación.

-Precisamente esa es la característica del muro, es una posible venda con mucha fuerza.

-Entonces, ¿qué permite ver más allá de la distancia?

-..con mucha fuerza que no te impide seguir, continuar, pues con esta visión uno se encuentra abierto al mundo. Si uno tiene la fuerza necesaria para los empeños descritos antes, por qué no tenerlos también con los demás aspectos, dedicando ello a una mejor experiencia aquí

-Puede que no pueda, no se atreva, no quiero o le falten las ganas de estar y le sobre la melancolía.

-Ni yo misma lo hubiera descrito mejor, pero el verdadero problema es encontrar la utilidad de todo esto pues, a no ser que se esté plenamente convencido y se ponga voluntad, sólo conseguiríamos desesperación.

-Entonces, si como has dicho antes, tal muro surgido de estar equivocado en tales convicciones es una venda, ¿por qué continuar así?

-No te me repitas, eso ya está analizado. No tiene por qué ser erróneo siempre que esto no se hace a voleo pues, si ese es el método utilizado, ten por seguro que no se pondrá ningún cuidado en estar sobre el tiempo y la distancia, sino que más bien se trataría de una emoción fuerte y fuertemente pasajera también. ¿Cuál es el problema? Que no exista una correspondencia en la empresa y , pero aún, que cada uno de los sujetos -que no es un sujeto dual- esté posicionado en cada una de las actitudes explicadas.

-Entonces, el problema es ése.

-No del todo: puede que uno mismo lleve a cabo esa tarea; en cambio, la falta de asideros a los que agarrarte expresando tal actitud es lo que puede convertir esa pequeña (o inexistente) venda en un gran muro de aislamiento y, entonces, esa actitud te lleva a un solitario elitismo e incomprensión.

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