domingo, 30 de agosto de 2009

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-Fíjate tú, que llevo toa mi vida buscándole los pedales al tiempo...
-Para seguir vivo hay que estar loco. Si no ¿cómo seguir vivo? Loco de contento, loco por irme.. los locos siempre tienen razón... los niños y los locos

sábado, 29 de agosto de 2009

Luz

Había una vez una comunidad de luciérnagas que habitaba el interior de un gigantesco lampati, uno de los árboles más majestuosos y antiguos de Tailandia. Cada noche, cuando todo se volvía oscuro y apenas se escuchaba el leve murmurar de un cercano río, todas las luciérnagas salían del árbol para mostrar al mundo sus maravillosos destellos. Jugaban a hacer figuras con sus luces, bailando al son de una música inventada para crear un sinfín de centelleos luminosos más resplandeciente que cualquier espectáculo de fuegos artificiales.

Pero entre todas las luciérnagas del lampati había una muy pequeñita a la que no le gustaba salir a volar.- No, hoy tampoco quiero salir a volar -decía todos los días la pequeña luciérnaga-. Id vosotros que yo estoy muy bien aquí en casita.Tanto sus padres como sus abuelos, hermanos y amigos esperaban con ilusión la llegada del anochecer para salir de casa y brillar en la oscuridad. Se divertían tanto que no comprendían por qué la pequeña luciérnaga no les quería acompañar. Le insistían una y otra vez, pero no había manera de convencerla. La pequeña luciérnaga siempre se negaba.-¡Que no quiero salir afuera! -repetía una y otra vez-. ¡Mira que sois pesados!

Toda la colonia de luciérnagas estaba muy preocupada por su pequeña compañera.-Tenemos que hacer algo -se quejaba su madre-. No puede ser que siempre se quede sola en casa sin salir con nosotros.-No te preocupes, mujer -la consolaba el padre-. Ya verás como cualquier día de estos sale a volar con nosotros.

Pero los días pasaban y pasaban y la pequeña luciérnaga seguía encerrada en su cuarto.Una noche, cuando todas las luciérnagas habían salido a volar, la abuela de la pequeña se le acercó y le preguntó con mucha delicadeza:-¿Qué es lo que ocurre, mi pequeña? ¿Por qué no quieres venir nunca con nosotros a brillar en la oscuridad?-Es que no me gusta volar-, respondió la pequeña luciérnaga.-Pero, ¿por qué no te gusta volar ni mostrar tu maravillosa luz? -insistió la abuela luciérnaga.-Pues... -explicó al fin la pequeña luciérnaga-. Es que para qué voy a salir si nunca podré brillar tanto como la luna. La luna es grande, y muy brillante, y yo a su lado no soy nada. Soy tan diminuta que en comparación parezco una simple chispita. Por eso siempre me quedo en casa, porque nunca podré brillar tanto como la luna.La abuela había escuchado con atención las razones de su nieta, y le contestó:-¡Ay, mi niña! hay una cosa de la luna que debería saber y, visto o visto, desconoces. Si al menos salieras de vez en cuando, lo habrías descubierto, pero como siempre te quedas en el árbol, pues no lo sabes.-¿Qué es lo que he de saber y no sé? -preguntó con impaciencia la pequeña luciérnaga.-Tienes que saber que la luna no tiene la misma luz todas las noches -le contestó la abuela-. La luna es tan variable que cada día es diferente. Hay días en los que es grande y majestuosa como una pelota, y brilla sin cesar en el cielo. Pero hay otros días en los que se esconde, su brillo desaparece y el mundo se queda completamente a oscuras.-¿De veras hay noches en las que la luna no sale? -preguntó sorprendida la pequeña luciérnaga.-Así es -le confirmó la abuela. La luna es muy cambiante. A veces crece y a veces se hace pequeñita. Hay noches en las que es grande y roja y otras en las que desaparece detrás de las nubes. En cambio tú, mi niña, siempre brillarás con la misma fuerza y siempre lo harás con tu propia luz.La pequeña luciérnaga estaba asombrada ante tal descubrimiento. Nunca se había imaginado que la luna pudiese cambiar y que brillase o se escondiese según los días. Y a partir de aquel día, la pequeña luciérnaga decidió salir a volar y a bailar con su familia y sus amigos. Así fue como nuestra pequeña amiguita aprendió que cada uno tiene sus cualidades y, por tanto, cada uno debe brillar con su propia luz.

miércoles, 26 de agosto de 2009

...

Y fue entonces cuando comprendí que había dejado de quererte: para qué reavivar los rescoldos que la distancia había logrado apagar con la ilusión tonta de un certero encontronazo.

Fue así como un nudo sobrevino a mi garganta y el aire , paralizado en mis pulmones, me impusieron este estado : ''muerta'' en vida ( pues es lo que ocurre cuando ya no sientes nada). Ahora comprendía ese extraño sabor en mi boca: sabor a olvido.




Azul frío.

martes, 25 de agosto de 2009

memorias de una memoria

''La Tierra fue hecha redonda para que nadie pudiera ver el final de la carretera''


sábado, 1 de agosto de 2009

Love story

Y tengo la sensación de estar en una de esas películas románticas americanas, casi comedias. Ya sabes, esas donde hay dos, un chico y una chica.Ambos se quieren pero se niegan a decírselo a la otra persona, más que a decírselo, a quitarse trabas y estar juntos por miedo o porque piensan que no pueden.Y da mucha pena, sabes?Estás ahí, frente a la pantalla y ves cómo dos que se quieren no están juntos.Creo que cambiaré de televisor pues ahora la pantalla hace un temido efecto espejo..Y dice la chica: ''pero a veces no es suficiente con querer a alguien''... cuando no se sabe qué diantres le pasa a ''tu suerte'' nisiquiera es suficiente sentir la boca seca cuando lo ves irse, ni siquiera son suficientes los escalofríos que sientes cuando te encuentras con su piel, ni la emoción que te invade cuando te abraza, por supuesto que tampoco es suficiente que yo, coprotagonista de esta desesperante gracia, quiera pasar cada ratito con él. Y es que el maldito guionista que debió de ocurrírsele esta gracia estaba revuelto ese día, ¿no?Pues ahora escribiré yo! Al menos en este corto período que el reloj me permita. Y como final abierto a esta historieta sustituiré las ya demasiado usadas tres letras de siempre por otras, un poco más numerosas:
te quiero