sábado, 20 de febrero de 2010

Sentir...


Mientras oía la melancólica canción de la lluvia repiqueteante tras la ventana, la joven, sentada sobre la cama, pensaba..
Y así se encontraba absorta en sus pensamientos mientras, mirando la rosa marchita sobre su mesilla, intentaba que la abulia no le diera un nuevo latigazo. Pero había algo que la desconcertaba y daba una vuelta más a esa espiral de tristeza en la que se encontraba inmersa: sabía que no podía sentir lo que tanto anhelaba; que no era correcto era la justificación , con lo que esa aparición espontánea en el panorama no era su particular clavo ardiendo, no ; y sabía que, por mucho que se lo imaginara, no lo iba a hacer: sentir quedaba betado por unas circunstancias que, aunque existentes casi al fin, eran desfavorables por no variar ... Tendría que urdir otro ingenioso plan para que la maléfica araña, llamada desamor, que se alojaba en su interior se fuera de ahí y poder ventilar un poco quitando las telarañas . . . .
No, no se veía con fuerzas para ello ...ni con ganas tampoco. Así que, ¿cuál sería el plan? Esperar, y esperar y esperar ... 'que así nunca pasa nada' - pensaba ella- así que lo único aparentemente útil era la sal ... Frío y sal .. pero cuando elucubraba tales intenciones venían a su mente las ganas de sentir ... a lo que toda ella definió: NO, y así se queda: pataleando como las ranitas en la nata.

No hay comentarios:

Publicar un comentario