lunes, 21 de diciembre de 2009

Cuentan

-Cuentan que el costurero está triste.
-Está triste ¿por qué?
-Pues porque se ha perdido.
-Se ha perdido ¿el qué?
-El imperdible.
-¿Cuándo?
-El otro día, al salir a jugar con la tela al aire. Nadie sabe cómo ha sido. Por lo visto el viento se lo ha llevado y no sabemos dónde está.
-¿El viento?
-Sí, siempre se ha sentido un poco solo y ,al parecer, como a veces se pierde se lo ha llevado.

. . . . . . . . . . .
(Mientras...):
I - ¿Sabes? Yo quiero ser libre como tú...
V- ¿Como yo?
I - Sí, siempre tengo que depender de los demás, aferrarme a algo para que me tengan en cuenta, no puedo ir por mi cuenta como haces tú.
V- Pero tú , al menos, no estás solo.
I - ¿No estoy solo?
V- Sí, yo muchas veces me siento solo, ¿crees que alguien podría ir conmigo? Soy frío muchas veces, cambiante, violento otras.. pocos quieren escucharme o los que lo hacen no me entienden, y para muchos soy molesto...
I - Pues a mí me encantaría ser tú.
Y cuentan que, entonces, si se te agarra el viento a la boca del estómago hasta que se te da un vuelvo y sientes un frío total..hasta que ves aparecer a esa persona . . . si renuncias a tu ''libertad'' para vivir prendida a ella, entonces...estás perdido porque ni el más fuerte de los vientos podrá quitarte ese sentimiento: está agarrado a tí y ya no te soltará porque no quiere estar solo; y, al no perderlo, amarás su libertad más que a la tuya propia.

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