martes, 29 de septiembre de 2009

El enemigo puede estar dentro

-Y resulta que no quiero abrir la puerta de mi habitación, no vaya a ser que entren las dudas, el miedo, los celos, la angustia, la inseguridad, el anhelo, la tristeza, el llanto...

-Pero así no entrará la alegría.
-Eso que entre por la ventana, que lo mismo que flotando viene flotando se va.
-¿Y si el enemigo está dentro?

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