viernes, 23 de abril de 2010

''¡Nada que añadir!''

El niño viene al mundo para cambiarlo. No acepta el ''mejor dejarlo así'' y , por supuesto, no se ancla en una angosta página. El niño experimenta, investiga y descubre.

-no tengo nada que añadir, es mejor dejarlo así. No voy a cambiar nada, no hace falta.
-¿Qué dices? Así no avanzamos. Si venimos para algo es para cambiar esto
-Pero hay mucha gente...-¿Y qué? Esto no sería igual sin el cambio. Tú no serías la misma sin tí.
-No hagas absurdos. Esa necesidad es intrínseca a mi vida. Pero nadie necesita de mí, ni a nadie afecto tanto.
-!Y por qué no puede ser una necesidad el cambio!. ¿Monotonía? Ahora se trata de crecer. No se cómo lo verás tú pero a mi me aburre esa invariabillidad, ¿qué quieres que te diga?, no me dice nada.Bueno, sí, ES en realidad la NADA. No empecemos eh...¿acaso necesitas ser imprescindible para alguien para sentirte importante?

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