martes, 27 de abril de 2010

Ven a mis sueños, no a mi vida.

¿Locura? Quizas locura, pero no es ese tu nombre ni el que se posa en tus labios. Ven a mis sueños.
Y ahora que la luna está llena podemos cantarle, o ser sus antagónicos y verternos en deseo.
Te invito a navegar conmigo, que ya no temo a nada... y no serás lo bastante decadente para pensar que sólo a tí.
Nada es igual y tú lo sabes.
No vuelvas, no has de irte... Nunca por siempre y jamás en mi vida. Esas son las condiciones

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