jueves, 20 de mayo de 2010

Ceguera

He maldicho 1000 veces tu nombre, he comido chocolate a oscuras para liberar la ansiedad... pero son las dos de la mañana y mi mente no me deja en paz.
Incluso cuando la serie de dígito que empieza por tres avala lo contrario, yo sigo cayendo de nuevo en lo mismo, y ya no puedo más.
Desde aquí oigo el camión de la basura recogiendo los desechos inútiles...y ojalá yo pudiera darle lo que vuelve a mí a cada momento. Aún así todas mis fuerzas son pocas para odiarte, pero la indiferencia tampoco ha tenido la amabilidad de pasarse por mi casa.



¿Acaso estaba ciega? Nadie lo puede dudar.

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