viernes, 7 de mayo de 2010

Terminaciones nerviosas: aquí empieza todo.

Había podido comprobar ya que el frío quema, que corta, que duele. Que el frío te inmoviliza, te atrapa.

Era -no el frío, la situación- algo cotidiano. Y ahora descubro que el calor puede dar frío; aunque esto no es del todo cierto: el calor puede dar escalofríos.

...Sentir cómo se eriza toda mi piel bajo su piel...

Yo sé que la magia existe: escalofríos. ¿Escalo? Escalones que me llevan a lo más alto para , una vez allí, abandonarme a una caída libre en la que el corazón parece que se me va a salir del cuerpo de contento. Y escalofríos.

Si, alguna vez, yo descubriera la razón de estos relámpagos corpóreos, quizás sólo serían ya viento raso ... y , aunque me fascina sobremanera este fenómeno , más vale que la magia exista sin destapar la chistera del mago.

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