domingo, 27 de junio de 2010

Con dos bocas a lo mejor diríamos (más) cosas contradictorias

Y es que, quien tiene boca, se equivoca. Imagínate si hablamos más aún. Me permito citar, una vez más: somos dueños de lo que callamos y esclavos de lo que decimos y, aunque las palabras se las lleva el viento, casi siempre -y con mi suerte- acaba saliendo alguien para recordarme las menos agraciadas y así verme obligada a saltar al coso.

Alguien dijo alguna vez, a modo de enseñanza, que es doblemente importante escuchar que hablar, pues tenemos dos orejas y una sola boca -aunque haya quien hable por los codos-.

Y es esto que está bastante olvidado hoy en día, pues no hay más que poner la telecosa un rato para contemplar cómo cualquiera habla de lo que sea sin tener ni idea: señores, permítanme que les recuerde que, para opinar sobre un tema, hay que conocerlo primero... para lo cual creo que sobra decir -pero, por si acaso, explicito- que no vale el 'me han dicho fuentes fiables'... Sí, claro ..y si le doy un martillazo a un bloque de mármol sale la copia de la Piedad de Miguel Ángel.

Continuando con lo que nos ofrece la telecosa, no puedo hacer menos que detestar esos programas y a quienes salen en ellos hablando -o gritando más bien- sin ton ni son...y es que ellos nunca dieron eso del turno de palabra... Ah no, que ni siquiera tienen estudios..acaso educación. Tal vez -sin duda- ellos creen -pues el verbo pensar aquí no tiene cabida- que con sus sonidos guturales y cruce de descalificaciones estúpidas conseguirán llevarse el gato al agua. Y nótese, en aquellos más preparados, que utilizo la expresión a fin de que mi irritación por esos sujetos no aumente; ejemplo de comunicación y educación donde los haya, aunque su temática llegue también a irritarme por lo absurdo de las situaciones.

En un mundo ruidoso, donde todo el mundo está dispuesto a contribuir a esta situación, resulta algo casi milagroso que alguien se pare y escuche, o tan sólo que escuche un momento...lo cual no quiere decir que yo espere que todo el mundo calle...

Sólo que: dos no dialogan...si uno no sabe.

STOP -dijo mi sexto sentido

Más allá de la maniquea guerra de sexos y de los chistes que rozan el sensacionalismo, no tengo más remedio que afirmar la existencia de un sexto sentido en el sexo femenino. El tan conocido 'sexto sentido' bien podría ser una especie de intuición, de habilidad premonitoria o simplemente un que poco lo es. El caso es que he podido comprobar que su faliabilidad es casi nula, por no decir que nunca se equivoca no vaya a ser que, por factores externos, algún suceso empírico aislado corrobore la excepción. Pero, como digo, aquí la excepción parece no ser necesaria para confirmar la regla.

Personalmente, no me gusta verlo como el compañero de Pinocho, quizás por lo poco agradable que aparece o porque yo misma me preste a la susodicha guerra en ese sentido. Más bien, me gusta entenderlo como un regulador del tráfico de ideas e intenciones que circulan por mi cabeza: un semáforo que dirije o, al menos, contribuye a que lo que voy a hacer no me salpique más tarde.

Pensando en lo relativo a la emocionalidad, le atribuiré a este guardia de la circulación una característica a su favor ( una más), y es que no se anula por la emocionalidad. Como todo, empleo mi criterio empírico para defender esto, así como diré que si hay alguien a la que le influya lo anterior, es más bien porque haya decidido acallar su sexto sentido para dejarse llevar porque quiere..sin atender las consecuencias.

No quiero que parezca que idolatro a éste que, en tantas ocasiones, me ha 'salvado' o lo habría hecho si le hubiera hecho caso, pero he de reconocer que es esta especie de intuición femenina el punto de restricción indispensable para alguien tan...sensorial.

sábado, 26 de junio de 2010

Solos no podemos

Nunca escribí un título tan claro y que necesitara menos explicaciones porque, lejos de adularme, pretendo aquí exponer lo que ya muchos de nosotros habremos intuido en alguna ocasión, que es -por citar, una vez más- que cuatro ojos ven más que dos...y por algo resulta bueno y, cada vez más, necesario 'echar una mano'. Pero no se trata de echar una mano al mando de la tele, ni echar una mano al cuello de los políticos puesto que, aunque bien es cierto que son parte del problema, no consentiré esta vez que vayamos barriendo la mierda de un lado para otro.
Podría desarrollar aquí la explicación biológica de por qué el hombre, como animal social que es, se organiza en grupos para garantizar su existencia en un planeta hostil, pero esto planeta hostil ha sido sometido por la mano del hombre -blanco-, quien ha llegado tambien a someter hasta a sus congéneres...para quienes el planeta sí que sigue siendo hostil, aunque no tanto como el hombre que los azota.
Expondré, entonces, mi criterio empírico para afirmar de nuevo la necesidad de la cooperación. Y, para no afectar (tanto) la sensibilidad, me limitaré a invitar a quien quiera pensar que se imagine una ciudad, en la que cada uno ocupa su función...y en la que también cooperan los ciudadanos. Centrémonos ahora en un centro hospitalario, uno cualquiera, y en una intervención quirúrgica: a más de uno le habrá venido a la mente el médico como estrella única para llevar a cabo la heroica tarea de salvar a una persona... No estoy de acuerdo con esto, lo rechazo completa y abiertamente: a mi mente viene la visión de un equipo; tanto unos como otros son importantes, elementos de una cadena que puede, cuando tiene sus eslabones unidos, cumplir sun función con éxito. El personal administrativo, el sistema de admisión de urgencias, enfermeros, anestesistas, preveedores de material quirúrgico, celadores, médicos... y limpiadores: ¿acaso no se necesita un quirófano debidamente limpio e higiénico al extremo? El médico solo no puede...lo cual me invita a mostrar con este ejemplo una lección de humildad para quienes se sienten ombliguillos...

COOPERACIÓN. Todos son necesarios.

sábado, 19 de junio de 2010

Anestesia

Hoy les echaré la culpa a los médicos, concretamente a los anestesistas. Éstos, cumpliendo con su deber, inoculan al paciente determinadas sustancias que aturden la relación celular, haciéndoles insensibles al dolor durante un tiempo, en el que se realizará alguna operación o intervención quirúrgica.
...Pero, este es el 'origen' moderno de que se piense que los ''anestesiados'' viven en una felicidad ilusoria, ajenos al dolor en otros aspectos que normalmente deberían producírseles.
Pero yo creo lo contrario. Que la anestesia, el aturdimiento, es estar permanentemente dolorido, quejumbroso de la realidad o de la vida, de nuestros compañeros... creo firmemente que ese despertar, lo que coloca al ser humano en la situación que le corresponde, la de un hombre que, lejos de quejarse de todo, es crítico, va y cambia lo que no le gusta; la de un hombre que se siente pleno al estar vivo, pues siente su alrededor y se siente a él mismo... pero no se conforma, que es capaz de emocionarme cuando un niño le mira pero es fuerte, y que no necesita ni quiere ninguna sustancia -ya sea narcótico, alucinógeno, sedante..- para salir del dolor que le aprisiona, pues a éste (si lo hay) lo combate con su mente.
El hombre del que hablo no tiene por qué ser extraordinario, tiene que ser el hombre a diario, un hombre que piensa fríamente y busca sus porqués porque no acepta las ideas creadas... en un mundo donde la anestesia no sea para huir del dolor, porque no lo hay.
El vaso...siempre lleno.

jueves, 17 de junio de 2010

Es hora de...

Es hora de muchas cosas, pero de una que viene como anillo al dedo en este momento. Y viene como anillo al dedo por dos motivos: el primero porque bien puedo tomármelo como una especie de compromiso, una alianza entre mi pasado y mi futuro para que no me pese lo más mínimo más adelante. El segundo porque este momento puede ser tomado como un filtro, una selección propiciada por las circunstancias y mi infalible sexto sentido.
¿Es justo? Pienso que sí. Ya está bien de seguir alimentando lo malo, así que vamos a hacer limpieza. Hablo aquí de seleccionar en función de confianza, de potencialidad de confianza y de veracidad. No me importa si suena a egoísta: ya está bien de dar explicaciones a quien no le interesa.

La confianza, también hay que ganársela.

Además, es un buen modo de viajar...ligera de equipaje

viernes, 4 de junio de 2010

This is the music

En un principio fue el silencio... y, tras la gran explosión, una diminuta porción de la energía desprendida habría de transformarse lenta, muy lentamente, en nuestro planeta. El hombre tardaría aún millones y millones de años en asomarse al mundo y, mientras tanto, los sonidos del cielo y de la tierra se sucedían en una eterna sinfonía carente de auditorio.
Tras muchos días y noches, la voz de los animales, como si de un gran coro se tratara, se sumó a la orquesta, llenándola de nuevos matices.
Por último, y queriendo tal vez asumir el papel de director, hace su aparición el arrogante Homo Sapiens, dispuesto a usar y transformar a su capricho las fuerzas de la naturaleza. Inmediatamente, el ser humano comienza a idear sistemas y artilugios para su propio bienestar en la Tierra. Entre ellos surgirá la música: el arte de combinar los sonidos.