sábado, 19 de junio de 2010

Anestesia

Hoy les echaré la culpa a los médicos, concretamente a los anestesistas. Éstos, cumpliendo con su deber, inoculan al paciente determinadas sustancias que aturden la relación celular, haciéndoles insensibles al dolor durante un tiempo, en el que se realizará alguna operación o intervención quirúrgica.
...Pero, este es el 'origen' moderno de que se piense que los ''anestesiados'' viven en una felicidad ilusoria, ajenos al dolor en otros aspectos que normalmente deberían producírseles.
Pero yo creo lo contrario. Que la anestesia, el aturdimiento, es estar permanentemente dolorido, quejumbroso de la realidad o de la vida, de nuestros compañeros... creo firmemente que ese despertar, lo que coloca al ser humano en la situación que le corresponde, la de un hombre que, lejos de quejarse de todo, es crítico, va y cambia lo que no le gusta; la de un hombre que se siente pleno al estar vivo, pues siente su alrededor y se siente a él mismo... pero no se conforma, que es capaz de emocionarme cuando un niño le mira pero es fuerte, y que no necesita ni quiere ninguna sustancia -ya sea narcótico, alucinógeno, sedante..- para salir del dolor que le aprisiona, pues a éste (si lo hay) lo combate con su mente.
El hombre del que hablo no tiene por qué ser extraordinario, tiene que ser el hombre a diario, un hombre que piensa fríamente y busca sus porqués porque no acepta las ideas creadas... en un mundo donde la anestesia no sea para huir del dolor, porque no lo hay.
El vaso...siempre lleno.

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