domingo, 27 de junio de 2010

STOP -dijo mi sexto sentido

Más allá de la maniquea guerra de sexos y de los chistes que rozan el sensacionalismo, no tengo más remedio que afirmar la existencia de un sexto sentido en el sexo femenino. El tan conocido 'sexto sentido' bien podría ser una especie de intuición, de habilidad premonitoria o simplemente un que poco lo es. El caso es que he podido comprobar que su faliabilidad es casi nula, por no decir que nunca se equivoca no vaya a ser que, por factores externos, algún suceso empírico aislado corrobore la excepción. Pero, como digo, aquí la excepción parece no ser necesaria para confirmar la regla.

Personalmente, no me gusta verlo como el compañero de Pinocho, quizás por lo poco agradable que aparece o porque yo misma me preste a la susodicha guerra en ese sentido. Más bien, me gusta entenderlo como un regulador del tráfico de ideas e intenciones que circulan por mi cabeza: un semáforo que dirije o, al menos, contribuye a que lo que voy a hacer no me salpique más tarde.

Pensando en lo relativo a la emocionalidad, le atribuiré a este guardia de la circulación una característica a su favor ( una más), y es que no se anula por la emocionalidad. Como todo, empleo mi criterio empírico para defender esto, así como diré que si hay alguien a la que le influya lo anterior, es más bien porque haya decidido acallar su sexto sentido para dejarse llevar porque quiere..sin atender las consecuencias.

No quiero que parezca que idolatro a éste que, en tantas ocasiones, me ha 'salvado' o lo habría hecho si le hubiera hecho caso, pero he de reconocer que es esta especie de intuición femenina el punto de restricción indispensable para alguien tan...sensorial.

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