sábado, 31 de julio de 2010

Escaparate

Lo que puedes y lo que debes, lo que pides y lo que das, lo que dices y lo que haces, lo que compras, lo que vendes, lo que tienes, lo que eres, lo que muestras y lo que escondes, lo que enseñas y lo que aprendes…todo eso y mucho más, a ojos de los demás.

¿Todo palabras?

Tras oleadas de miradas, mis ganas aumentaron y tu sonrisa de helio acabó por convencerme. Después de una prórroga en la que el aire danzaba con palabras monótonas, un lenguaje más profundo entró en acción y el sonido ameno dejó paso a nuestros ojos que, aunque locuaces al principio, llegaron a entenderse con una complicidad increíble. Y es que, como dice una canción, “a mí lo que me va es tumbarte en el suelo, para decirte con los ojos lo que con la voz no puedo”.

Impossible is nothing…but It is absurd.

Cierto es que yo me he puesto mangas cortas en invierno y zapatos cerrados en verano alguna vez, pero a menos de la hora de niños para un gran cambio, debería qué menos que ni plantearme esto de manera seria. ¿Y por qué no? Porque yo no tengo sentimientos, tengo garrapatas…y no sé cuán bien me hará seguir soñando el bosque con su luna llena.
Podría decir que ya iría viendo lo que fuera previo pacto de ‘stand by’ por mi azotea…pero ¿qué pasa si es que quiero que venga?

¿Deseos de cosas imposibles?

Ojala todo fuera tan fácil como decir “cuando acabe esta frase te habré olvidado”. Y es que, si deshacerse de un sentimiento ávido de ti fuera tan fácil como escribir en una cuartilla blanca, podría conservar cierta higiene emocional, pero tengo sentimientos como garrapatas y deshidratarla a base de alcohol no hace que se desprendan, sino aferrarse con más fuerza.
A mi mente viene ahora un ‘love story’ que ya encontró su final…más feliz del que hubiera podido imaginar, pero cuando pese a hacer de todo por alejarse, aquello se acerca persiguiéndonos como nuestra sombra en un día soleado, incluso podríamos decir que tal vez sea que no tendríamos por qué rechazar tales sentimientos. Y, aunque esto no sea lo más normal, quizás convenga dar nuestro brazo a torcer…si es que queremos caminar con esa persona de la mano.

Afecciones

No hay más que mirar que, en lo que respecta a cuanto nos afecta y en relación a los cabreos, cómo se construye la propia acción: yo me cabreo, tú te cabreas…tú decides, nada ni nadie debería poder cabrearte.

Pero, ¿por qué razón nos cabreamos? Creo que es la reacción psicológica ante algo que nos molesta, a fin de enseñar los dientes para que eso se vaya y nos deje tranquilos. Sin duda, es una forma natural defensiva que ‘‘consigue’’ que nos quitemos de encima lo que nos dificulta la supervivencia.
El problema está en que, en el caso de los seres humanos, el cabreo se complica, haciendo además efecto rebote y complicándonos la vida a nosotros. Podemos…cabrearnos con alguien sin que ese alguien lo sepa, cabrearnos porque nos tropecemos, cabrearnos con nosotros mismos, cabrearnos con un problema de matemáticas pero… ¿para qué? No digo que alguien no pueda cabrearse, pues el objetivo no es ser pasivo, pero levantar cierta inmunidad a las tonterías diarias y/o semanales nunca está de más.
Un cabreo del tipo ‘‘Ogni viltá convien che qui sia morta’’ a tiempo arregla mucho…por eso, lo que propongo es un “pa’ qué”…pues tú eres quien decide.

¿Por qué el cambio?

A veces es mejor no andar buscando todos los porqués…es mejor disfrutar lo que viene tal y como lo hace. Es así de simple o…de complicado.
En vez de abrir interrogación deberíamos abrir los brazos a eso que se va acercando o que ya está aquí…y continuarlo lo mejor que podamos, sin temores lejanos a que desaparezca: todo tiene un final. Querer amarrar algo por o para siempre es una estupidez además de algo imposible, pues o la cuerda se rompe o dejamos de quererlo o quizás tengamos algo más que amarrar. Además, sólo los estúpidos se conforman con lo que tienen para siempre…y a mí esa palabra me da coraje.

Por qué, por qué, por qué…podríamos echar mano al tiempo, a la temperatura, a la época, a las ganas, a las casualidades, a la maldita ilusión, a la cotidianeidad o a la voluntad pero yo, de momento, me quedo contigo.

domingo, 25 de julio de 2010

Como un castillo de naipes esperando el vendaval.

Quizás suene un poco exagerado, quizás más tarde dige que 'no fue para tanto'...pero los grados de este giro van a ser míticos, así que sólo espero no marearme con el brebaje de sueños, de espectativas que mi mente va hechizando mientras anclo el tiempo. Pues, una vez que acepté que éste carecía de pedales, decidí que, en momentos como este, sí podía anclarlo vertiendo mi sensorialidad en ello y poniéndome de mi parte. Sazonemos pues con una pizca de sal y locuras, temibles y deliciosas locuras, este tiempo que tenemos amigo mío. Soy la reina de este sutil castillo que ahora espero haber asentado sobre la piedra. Sí, es de naipe pero de naipes que sabré jugar con la astucia del jocker más bribón, y como es mi historia...siempre ganará la banca. Pero se acerca el vendaval y hago todo lo que puedo por que ninguna salga huyendo: o todo o nada, esas son las condiciones.

Que nadie se mueva de aqui, asaltantes resistiremos, con tesón caminaremos hasta llegar o hasta volver o hasta quedarme aquí...nada de siempre, que no me gusta esa palabra.

¿Centinela? A veces sopla el viento, nos avisa, nos consuela, nos prepara... Salvaremos lo que quede y, tal vez, lo que no pueda quedar.

Salvaremos todo, salvaremos nada...se acerca el vendaval. Llegan noticias lejanas de aquí al lado...y quiero empezar a batallar. Resistiré, resistireis, resistiremos...no manos, sino remos por si me pierdo en el vendaval, por si siento que naufrago y no puedo nadar. ¿Y si siento que me hundo? Pues también puede pasar. Vamos centinela, dime qué intenciones tiene el vendaval.

Barajo el tiempo, conduzco posibilidades, colecciono aires, prendo temperaturas pero no hago mi equipaje. Centinela, ¿se ve algo ya? Mis piernas tiemblan...ando al revés, tengo vértigo...mira al trasluz, estiro rato...el elástico se rompe. Permaneced, resistid,...pronto llegarán tormentas y sabremos pelear.

Te montas en un tío vivo y al dar la vuelta comprendes que lo que estaba no podía estar...y ahora...no puedes bajarte..alguien se acerca por tu izquierda...preparadoslistosya y vuelve a comenzar con todo nuevo. Tus libros de antaño ya no se renovarán, no subirás escaleras hasta otro piso más, no bajarás persianas para que vean los demás...quién sabe si habrá parques, si habrá campo, quién sabe si habrá algo allá: todo y nada, algo y más, semanas distintas, nuevo compás...qué le vamos a hacer si esto también es melodía. Mañanas lejanas, mediodías virtuosos, tardes de locos, noches...noches de por qué pensar. ¿Quién sabe todo esto? Centinela dime ya... 4,5,6 desconocido luchador, quién anda ahí...al menos niebla también habrá, cercos de calor, jaulas de cristal, fotos a destiempo, y el verano acabó. ¡Que no, que no! que nos vemos ya, que nos vamos, que volvemos, que aún no acaba el disfrutar.

Centinela, ve avisando...que termina, que empieza, que quieta no me voy a estar...que sí, que sí...que vamos allá.

Que estoy...como un castillo de naipes esperando el vendaval.

L´histoire de l'année


Los tonos dorados del estío darán paso a los ocres del otoño y el gris de la lluvia tras el cristal. El río volverá a oírse con las aguas que regarán la tierra y llevarán las hojas muertas que los árboles dejaron para dormir un rato. Todo será quietud y la niebla trepará desde los rincones para hacerse con todo.


Y se oirán de nuevo los susurros y sollozos del viento en las colinas, que regresa o que parte de nuevo a ver el mundo redondo...para, otra vez, volver con especias de La India, oro de la selva Maya y escarcha del Antártico. Las golondrinas interesadas marcharán siguiendo al astro rey mientras los prados neblinosos y callados seguirán su melodía, palpitante en el fondo cuando llegue el río con la nieve para quedarse de nuevo. Las hojas, sacrificadas, verán entonces expuesta su muerte, prolongada para que llegue la primavera. Pero, para entonces, las castañas que cayeron marcando un ligero compás en esta sinfonía habrán dado su don a los hambrientos...o a los oportunistas o a quienes hayan podido soportar el invierno pese a esa extraña caricia nival, tan mortífera como vital, que te mantiene o te condena, y que la naturaleza espera. Para entonces todo será abandono aquí, donde el rey partió hace tiempo para unas no se sabe cuán largas vacaciones... pero los lobos resistirán tornando el aire de sus gargantas en quejidos y alabanzas a la Luna, que les dará el calor de una madre aun cuando el padre ya partió para cazar y ellos debieron quedarse a continuar la sinfonía. Sí, ellos cuidaránde todos, de la nieve, de los árboles, del río, de la liebre, del osezno...


Y para cuando ya no puedan más, cuando el río haya quedado entre susurros gélidos de pena; cuando caricias blancas sigan otorgándose mortíferas a quienes no encontraron ni sacaron sus castañas; cuando el viento vuelva revuelto de su viaje para cantar entre los árboles, cuando las colinas no conozcan ya sino la gloria de quienes perecieron servilmente en este duro invierno...entonces...volverá a ser primavera.

sábado, 24 de julio de 2010

Summer message

Miro al cielo...y hay un mensaje para mí y para todo aquel que lo quiera ver. Hoy las nubes, azarosamente formadas por el viento que las moldea, me hablan de recuerdos, tropecientos, de lo que queda por delante, de errores y aciertos, de condenas y rezos, de batallas y amores, de esperanzas y finales, de la página en blanco y suicidas renglones. Pero hoy las nubes no me hablan de tí, ni del invierno o la lluvia, ni de piedras o resbalones.

Hoy el cielo me habla de distancias, de planes, del miedo, de favores, de deudas, de galones, del presente, de quedarme, de partir, de volver,de estar aquí, de que el tiempo es traicionero, de guardar temperaturas, de beber canciones, de sorber momentos, de gracias, de nadas, de precios, de valor, de amigas que prometen, de ganas que se avivan, de olvidos recordados, de tizas de colores, de luces encendidas, de caídas apagadas, de soles trepadores, de lunas maternales, de silencios huecos, de risas llenas, de mí...de disfrutar el verano.

Descubrí...

Que sólo al alejarme me di cuenta de que no quería volver.

-¿Y si vuelves sin querer? ¿Querrás quedarte?

-Te iba a decir aquello de hoy por hoy, no por incertidumbre sino por inseguridad ante el futuro lejano o no muy lejano, puesto que no podemos saber con certeza qué ocurrirá ni qué nos depararán los años, meses o días venideros. Podría ocurrir que volviera sin querer, pero no lo creo porque perdí el camino de ida, así que tampoco retomaré el de vuelta: no hay trenes de regreso en la estación del olvido. Además, cuando dices NO de verdad, es No...y éste queda unido sagazmente a tu piel, con lo que los anclajes ya no se mueven.

-¿Y si cambian (los anclajes)?

-Teniendo en cuenta que me desprendí de la familia de crustáceos decápodos, no podrían -en el caso de cambiar- mis anclajes volver a atrás...pues tampoco precisan más impulso que el que brota de mí misma. En definitiva, serían nuevo anclajes...adelante siempre.

-Pero...¿y si se vuelve a cruzar en tu camino?

-En el caso de encuentros tangenciales...es lo mismo. No tienen por qué cambiar el rumbo...pues permanece desconocido (lo cual no quiere decir que no sepa a dónde ir)...y una cosa son encuentros y otras choques.

-Quizás también quedaría para tí desconocido...quizás no puedes controlarlo...quizás se convirtieran en choques.

-Eso era antes, ahora es un No sin sobresaltos, ni escalofríos...ya no hay batallas contra el recuerdo. Yo estoy aquí...y no voy a quedarme quieta.

El mundo en tus pupilas

Llegados a este punto, a esta coma o a esta exclamación, me atreveré a contar mi secreto, mi gran secreto...y es que yo miro el mundo en tus pupilas. Te explicaré por qué: a estas alturas, ya sabrás que a mí no me gusta mucho el frío, así que decidí mudarme al Sur de tu cintura...y todo fue primavera por pocas flores que hubiera, porque a veces sucede que hay flores en la nieve. Sigamos...también decidí hacer reformas en mi mente para dejarte espacio suficiente. Allí te instalaste bien y yo...ocupé tu vida: era un cambio justo. Fuimos haciendo cada vez más acogedora la estancia y, entre horarios que reventamos al menos una vez al día, hicimos de la Tierra un cielo.

Tus ganas aumentaban trepando por mi cuello y la magia hizo acto de presencia vestida de Adonis celeste. Las mías bajando por tus caderas...y entonces el arte bailó un tango con la luna llena. Cuando, por el camino, nos encontramos, la luz estalló en pedacitos de brillo que se quedaron desde entonces en tus ojos y los míos.

Y ahora quiero pedirte algo: nunca dejes nada tuyo en mi casa porque, si lo haces, me acostumbraré a que estés allí, mirándome mientras te sueño...y sé que no será real; porque quiero salir a encontrarte con una rosa en la mano cada mañana, porque quiero cambiar tu café de las diez por mis besos de mora de la morería de la Calle de Enmedio, porque quiero jugar con tu corbata mientras tú te mueres de deseo, porque quiero bailar descalza en tu tejado a la luz de la luna llena.

Porque sólo puedo decirte que, si se apaga el Sol, quedarán tus ojos.

viernes, 23 de julio de 2010

Alegatos

-¿Nada que añadir?

-No, verás...si observas el panorama, podrás ver que está tejido por una maraña de cosas que le otorgan el calificativo de deplorable. Así que no voy a ser yo quien continúe este tapiz carente ya de sentido. Yo lo que voy a hacer es emprender algo nuevo cual apátrida que marca su próximo destino con la firmeza de un viajero incansable al que ningún amor ni puerto puede retener. Yo no voy a añadir, voy a inventar. Me erigiré sobre las cabezas de ganado, que pululan por este lugar, con algo que brote de mí como el agua pura lo hace de un manantial que no conoce sino al admirado Sol que lo alumbra, otorgándole a este mágico elemento que fluye más gracia, aun si cabe, en su pasar contínuo y su magistral forma de combinar los colores.Yo voy a, si es necesario, cambiar esto...pero no voy a contribuir al denso humo que puebla vilmente este lugar.

-¿No estás siendo demasiado presuntuoso?

-Si la sociedad tacha de presuntuoso a quienen logran mantener sus ideas incorruptas ante el intenso vaivén exterior que, consecuentemente, derrumba inexorablemente a las de la masa, entonces puedes llamarme presuntuoso. Si la misma se vanagloria de lanzar vulgares improperios como forma prolífica de arreglarlo todo o de alabarlo, de condenarlo o de llevarlo a los altares...entonces llámame presuntuoso. Si ellos todos, con contadísimas excepciones, se horrorizan cuando comprueban estupefactos a lo que hemos llegado y no aciertan a sentirse manipulados ni culpables, entonces también podrás llamarme presuntuoso...pero si tú también has asentido con gesto crítico...entonces...acompáñame.

Aprender

-Para decir NO, Aby, también hay que saber hacerlo...

-¿Insinúas que no sé hacerlo?

-No lo insinúo: no sabes. Para decir NO, hay que decir NO completamente, con todo. Te lo explicaré de un modo más sencillo que seguro podrás entender: prueba a decir no con la cabeza. ¿Cómo lo harías?

-Movería la cabeza de izquierda a derecha...pero no entiendo lo que quieres decirme.

-Prueba a hacer lo mismo pero con las manos ¿Qué te parece ahora?

-¡Claro! Es como rechazar. Ahora lo entiendo.

-En efecto. Pues para decir NO, hay que rechazar. No se puede decir no aceptando.

-Ajam, pero ¿y si algo dice no y otra parte no rechaza...?

-Verás, no voy a inventarme ahora ningún dualismo psicofísico ni nada por el estilo, pero sé que te refieres a algo así como la mente y el cuerpo. Pues bien, todo ello ha de ser un NO...sin medias tintas. Se trata...de coherencia.

Camino por sendero:

En esta soleada tarde de Julio, recorro un sendero polvoriento que no es camino, pues no me lleva a ningún lugar de destino...paseo por mí misma y disfruto viendo cómo el Sol, que parece esperar a que le siga, otorga a las hierbas de ambos lados del sendero una apariencia divina, como si su humilde origen resplandeciera en ellas convirtiéndolas en testigos reales del canto de unos pájaros que andan animados cual terraza de verano, de este verano.

También hay lugar para las sombras en este repleto estío, pues son serviles anfitrionas al invitar al caminante a descansar...o a seguir adelante.

Caminante que seguirá encontrándose mientras se pierde en este juego de luces y sombras...siguiendo su camino por ningún camino, sino por el sendero.

Horizontes

Los horizontes pequeños invitan a ser superados, ampliados. Eso es así.

-Si divisas un horizonte pequeño, probablemente sea porque estás entre montañas. ¿Te vas a quedar sin descubrir qué hay más allá?

-Puede que las montañas sean una buena defensa. Puede que el enemido esté fuera acechando.

-Anda ya, el enemigo siempre está dentro, nunca fuera...tú mismo eres tu peor enemigo porque te das donde más puede dolerte. Pero yo iría más allá de esas montañas, me agobian los horizontes pequeños...soy como un niño que quiero ver lo que hay en las baldas superiores a su cabeza.

-¿Y si no te gusta lo que ves?

-No he dicho que tuviera que gustarme...

Heridas...

Mi padre solía decirme, cuando era pequeña, que no hay que ponerse ná sobre las heridas, que con aire sanan mejor...Y de ''grande'' lo he comprobado. Dejar que el aire llegue y las heridas sanen de forma natural, pero eso es una cosa y exponerlas libremente a todo tipo de agentes extraños otra muy distinta. Por eso yo me cuido bien de éstos, aunque como todo ser humano me equivoco. Tapar las heridas no hará que olvidemos cuánto duelen y, aunque tampoco sea aconsejable realizar una exposición abierta al público por aquello de los agentes, conviene que al menos nosotros no intentemos jugar al escondite con ellas...enterrar algo no hará que deje de existir...y echarle tierra a las heridas sólo conseguirá que se infecten y más si hay calor de por medio. Por eso, en invierno se conservan bien y...en verano...o te mata o te hacen inmune...

jueves, 22 de julio de 2010

Cuando el elástico se rompe..

-¿Qué te ha pasado, Aby?

-Me he resbalado…

-..No lo estás haciendo bien.

-Lo sé, por eso hoy ha saltado el elástico.

-Nunca aprendiste a callar.

-No, pero tampoco voy a consentir perder lo que tengo…

-Tendrás que aplicarte entonces.

-Me gusta el reto, y lo voy a hacer…diariamente, cada día, poco a poco…y dejando la familia de crustáceos decápodos atrás…Tú sabes a lo que me refiero.

-¿Y cómo lo vas a hacer tangibles?...por aquello del cambio.

-Qué te gusta morder la oreja, pero te responderé gustosa a eso. Si hacemos un mini-balance te diré que aquel cambio no era sino el reflejo de cómo estaba yo…era yo la que tenía que cambiar y no sé si lo habré hecho porque me veo prácticamente todos los días, pero sé que algo ha cambiado: tengo pruebas certeras que lo avalan; no obstante, nadie dijo que no quedara camino por andar.
En cuanto a lo tangible, no hay más que hacer que las cosas cambien: el movimiento se demuestra andando.

-¿Y por qué no te diste cuenta antes?
-Eso es como preguntar por qué el suelo está mojado cuando llueve y no antes. Pues porque a veces es bueno tomar cierta distancia para que lo borroso se vuelva nítido…objetivo.

-¿Entonces, lo de ahora…?

-El suelo también puede mojarse si se rompe una tubería.

martes, 20 de julio de 2010

Carillons à musique...

La vida que tenemos es como una gran melodía, con más melodías dentro...tipo muñeca rusa, sí. He pasado por un momento de la corte de Luis XVI al dominio d Zar Nicolas II, pero no me importa si así queda claro lo que quiero decir.
La melodía de tu vida, con su momentos, épocas y etapas...esas son las melodías que llevas dentro y que van formando la definitiva...tan buena como las anteriores, porque cada pasito cuenta. Y, como toda melodía tiene un baile, también cabe hacer mención aquí a aquello del ''no arrepentirse de haberlo bailado''. Cómo bailas tú determinará que lo estés haciendo bien o no; pues está claro que hay canciones más lentas y otras más rápidas, alegres o tristes -aunque eso es más bien la sensación que nos producen- ...¡y hay que bailar al compás correcto!
Si uno escucha la Sonata del Claro de Luna de 'el sordo de Bonn' y baila efusivamente, no lo estará haciendo bien...pues ten por seguro que la música es un lenguaje universal.
Aunque yo soy más bien de que suene el himno de la alegría y esté hecha un ovillo en el sofá...pero ahora quiero hacerlo bien:
¡Dale al play!

Toda una vida por delante.

Hoy estaba sentada en un banco con mis amigas y, al lado, había una familia con su hija pequeña. La niña, graciosa, estaba aprendiendo a andar y, aunque sus tiernas piernecitas no eran aún fuertes para el bipedismo, no le faltaban fuerzas para pisar el suelo ni firmeza por seguir adelante. Se arrojaba tan hacia delante que el padre, sujetándola por las manitas, tenía que cuidarse de que no acabara en el suelo...aunque ella tan a gusto si eso pasaba...(cómo se nota que no había aprendido que las caídas son malas)
Ahí estaba ella, sin miedo a andar, a descubrir el mundo que tiene delante. Quizás nosotros, cansados de saber o creer hacerlo, dejamos de querer andar, nos postramos ante la fluidez de las épocas y el paso del tiempo y uno y otro suceso en este planeta ''civilizado'' y global.
Nos da miedo caernos. No sabemos ver que ahí hay también otra perspectiva... cuando nos pasa pataleamos enfadados con todo y todos. Para más inri, los hay que se quedan ahí y otros que hacen lo mismo pero queriendo volar. El problema es que nos quitamos las alas para rellenar cómodas almohadas de plumas...para así no andar.
Nuestros padres nos ayudan, nos sujetan. de pequeños..pero el andar viene al niño como a las golondrinas el saber hacer sus nidos con maestría de artesano alfarero. Sería una tontería ir contra natura, ¿no?

¿Cheerleaders?

Calma, no critiques a nadie porque se crea 'popu' , más listo o más guapa. Son como tú y como yo, simples mortales.
Pero hay algo que nos diferencia: tú y yo tenemos la potente habilidad de pensar en esto y darnos cuenta. Así que deja que sigan en su jaula de ratones dándole sin parar a la ruedecita... que nosotros haremos historia.

Guantaso Veraniego 2010

-¿Eso qué es, Aby?
-Verás, todos los años he tenido uno: resbalón o caída por la cual lo he pasado mal, concretamente en verano... el del año pasado fue bastante fuerte. Me dio vueltas en el aire y caí de boca sobre el suelo...Y este año me gustaría evitarlo.
-¿Qué harás para evitarlo?
-No buscar la mano que me lo de...Tener bien a mano mi coherencia a la que, por cierto, he recuperado.
-Pero no se puede estar uno quieto.
-Por supuesto que no, pero si me muevo más de la cuenta, intentaré no pararme luego para poder controlarlo.
-¿Y seguro que puedes controlarlo? A lo mejor no depende tanto de tí.
-Óyeme una cosa: YO ESTOYAQUÍ.

''El último vals''

Tras el reciente velatorio, suponía que la nostalgia se pasaría por su casa a fin de arrastrarla a la búsqueda ansiosa de un nuevo corazón, pero su miocardio era raro, entendiendo como ello su impermeabilidad al dolor... a lo que había que sumar su cotidiano desorden.
Sentíase maquillada por dentro desde que él no estaba y una aparente sonrisa tapaba su infelicidad tras su partida.
Le recordaba...y le guardaba un hueco en su recuerdo junto a los lugares en los que había estado, sus manías y desórdenes y aquel reloj que ahora latía quejumbroso en la pared marcando el pasar de horas vacías... Gracias a que estaba parada, pudo ahorrarse el golpe frontal al mirar hacia atrás... nunca olvidaría aquel último baile.
Se dijo que, cuando esta pompa encontrara su final y su rostro ya no hablara de recuerdos tras la aparente sonrisa, él se acordaría de la verdadera historia que jugaron colgándose de la libertad por la que se había fijado en él y él en ella...porque no hay nada más atractivo que lo que no podemos tener...pero sí soñar.

deseos

¿Tú crees en los deseos de cumpleaños? Yo no lo sé, aunque creo que sí, pese a que no me considero supersticiosa. De no ser así, no pensaríamos ese deseo mientras nuestras rostros, iluminados por las luces de las velas, se preparan para apagarlas todas de una vez, no vaya a ser que no se cumpla...y es que todos creemos en algo.
Y, al terminar, decimos ''ala, ya está lanzado...¿se cumplirá?''
El mío se ha venido cumpliendo hasta ahora...así que espero que el hada de los cumples siga haciendo que se cumpla tras el verano.
O quizás...¿me toca a mí hacer que se cumpla?

lunes, 19 de julio de 2010

incompatibilidad

Hoy he visto a una niña pequeña montada en su bici de barbie, toda compuesta ella y recibiendo l atención de madre, padre y abuelo... ''¿Estará contenta?-pensé. Y, de pronto, sentí cómo se me había arrancado algo, que ya no volvería: la gran ilusión...la grande y ciega ya no me visitaría más...y, si tal fuera el caso, sería peligroso porque sería ciega...y sé demasiado.
¿Alguien me entiende?

domingo, 18 de julio de 2010

Sinuosidades...puñeteras sinuosidades

Yo ya sabía que las relaciones entre las personas son sinuosas...pero no: son peores.
¿Qué ocurre cuando te das cuenta de que no conoces para nada a una persona que está 'a tu lado' desde hace tanto tiempo?
Puedes hacer dos cosas...tirar la toalla y encerrarte en tí misma o mirar a la persona a la cara y decir que, a partir de ahora, hareis las cosas bien.
Yo, de momento, para decidirme...voy buscando flores.

viernes, 16 de julio de 2010

Ocurrencias

Dado mi cierto gusto por una templada espontaneidad, no diré que éstas deban ser tachadas de inmorales, pero el hecho de que puedan ser reiterativas tiene su punto. Pero..¿qué tipo de punto? Punto y seguido, puntos suspensivos o...punto y aparte.

Quizás el más aconsejable sea los puntos suspensivos y es que en el término medio está la virtud, claro que decía una canción que, en el no acabar tan mal, había que dejar las cosas claras.

Podría decir que nunca algo dependió tanto de mí, pero si fuera tal el caso, mis ocurrencias no serían reiterativas.

Puntos, comas...hagams un paréntesis.

La única ocurrencia en la que me mantengo firme es en la de quedarme bien

Fdo: la peor de las caperucitas...con la cesta llena de manzanas.

miércoles, 14 de julio de 2010

El viaje más largo

Aun no me encuentro en el filiquitillo, pero no está mal pensar en esto para así ser, en cierto modo, como la hormiga que se preparaba para el invierno.

Bien sé que no pienso poner distancias, pero no puedo predecir el futuro por lo que es posible que ocurra lo que me estoy temiendo aún levemente.
Simplemente…hagamos que cuente y, si algo sale mal, emprenderé el camino de vuelta. Será un camino para reencontrarme con lo que haya perdido de vista; no sé si será el mismo que el de ida, pero atesoraré recuerdos para alimentar el corazón. Corazón que anhelará volver a encontrarse con otro, cercano, franqueable: nada de muro. Podrá ser un arduo y agotador viaje, pero no desfalleceré… lucharé hasta la extenuación si hace falta…por alguna u otra razón…así lo quiero.

Podría decir que…no me moveré de donde estoy, pues puedo excursionar ciudades enteras ya que el viento llevará algo de mí consigo…

De momento, voy cargando provisiones…

Como agua entre las manos...

Es como cuando intentas coger agua con las manos y retenerla. Tratas de colocar las manos de la mejor manera posible para que el agua no se escape por ningún resquicio. Y vuelve a escaparse. Lo intentas de nuevo, con las manos a modo de cuenco…pero nada.

Lo mismo me pasa a mí con el tiempo: se me está escapando entre las manos, sin embargo, no se escapa vacío. Éste no saldrá impune esta vez.
Cierto es que está pasando rápido y ya estamos en mitad de Julio pero cierto también es que, si pasa rápido, es porque estoy bien. Así, sin más complicaciones para expresarlo, lo digo.
En mitad de Julio, sí. Y dicen que en el término medio está la virtud. Pues…allá vamos.

Respecto al agua, parece haber llegado la gota que colma el vaso y mis siguientes letras serán Ene y O: como he dicho, sin más complicaciones…

domingo, 11 de julio de 2010

Cinco deseos


Cinco deseos, un mismo corazón. No se trata de contar el tiempo que ha pasado desde que lo bueno llegó a mi vida, desde que llegasteis ustedes sino de ver, ahora mismo, con los pies sobre la tierra y mirando al horizonte, los pasos dados. Han sido muchos, uno detrás de otros, sucesivamente, más fáciles o más difíciles… han sido pasos en los que estabais conmigo y hoy es un precioso día para proclamarlo a los cuatro vientos.

Esto no es una carta de agradecimiento ni nada que se le parezca, pues tengo la sensación de que las gracias se dan al terminar y esto aun no lo va a hacer. Kilómetros, centímetros, milímetros se volatilizan cuando se pone toda la carne en el asador… pues la distancia entre dos personas no se mide jamás por estas unidades acordadas mecánicamente. Prefiero medirla por momentos… los mejores con vosotras, lo que me obliga a reconocer que los cambios aquí no van a ser traídos por mí. Antes de ello, daré las vueltas que hagan falta por mi casa y, por supuesto, acortaré distancias con palabras claras y sólidas.

Es hora de muchas cosas… y es hora de disfrutar el verano: together.



Cinco deseos...naturalmente.


Las nubes fueron sábanas

Era una noche sin luna. Tampoco es que hiciera falta de testigo ni de alumbrado, pues yo podía dibujar su cuerpo con los ojos cerrados. El viento hacía tiempo se había despertado y el deseo no tardaría mucho en hacerlo. Nuestros labios de acercaron y entonces comenzó el juego. Entre besos y mordiscos, comencé a desabrochar el primer botón de su camisa y poco a poco él fue haciéndose con cada centímetro de mi cuerpo. En aquel momento, me alegraba de que fuéramos simples mortales y no ángeles: prefiero manos a alas, pues tampoco hacían falta las últimas para volar. Como la peor de las caperucitas, mi lobo y yo fuimos entrando poco a poco en territorio prohibido, hasta acabar devorando la manzana mientras mis manos recorrían sin pausa la suavidad de su piel. Acabamos enredados sobre la hierba, y mientras nuestros corazones latían desbocados, nuestros cuerpos buscaban el ritmo cadencioso que hizo acallar a los sonidos de la noche: parecía que todo el bosque se había detenido ante nuestra danza. Nos vertíamos en deseo con cada caricia, con cada beso… y fundimos la dualidad en uno.

Mi abrazo le convirtió en rey aquella noche; me acarició la curva de la frente, la mejilla, la suave piel de mi garganta y dejó descansar la mano sobre mi corazón.

-Ven conmigo… -dijo él.

Sin decir nada, me volví entre sus brazos y le besé. No me di cuenta de que estaba llorando hasta que él me secó las lágrimas. Mi amante también se había quedado sin habla, pero nuestros cuerpos se comunicaban con una elocuencia que no necesitaba palabras.

sábado, 10 de julio de 2010

¿Seré la peor de las caperucitas?

Debería plantar bien los pies en el suelo y proclamar un '¡¡de aquí no me muevo!!' , acaso debería hacer caso a mi cabeza, porque matar el tiempo puede traer daños colaterales. Tal vez, si pudiera separar mi mente y mi cuerpo no me importaría, pues podría dejar ese cajón olvidado al terminar. Debería también estar más segura de mí, pero el caso es que he traído de vuelta el utilitarismo y no pienso reemplazarlo por ningún Don Juan de carreteras: lo indiferente aquí no tiene cabida.

Deportes de verano:


Dicen que las guerras son deportes de verano, que en la guerra y en el amor todo vale. ¿Será el amor otro deporte de verano? A lo mejor son primos hermanos.


Dicen que el amor lo puede todo, y el hombre es el ser más competitivo, reproductivamente hablando, que existe.


No sé yo.



* * *


El enemigo ya no está dentro. Estoy a salvo de tí, a salvo de los lobos. Pero...¿estoy a salvo de mí misma?


Fdo: ¿la peor de las caperucitas?


Unas tontas vacaciones

En aquel momento, me di cuenta de que estaba haciendo las cosas más complicadas dándole tantas vueltas, así que decidí que, en adelante, no lo haría. El resultado fue mi impertérrito estado de ánimo y, en efecto, fue todo mejor. ¿O fue indiferente?

Hoy, no sé si las cosas son más sencillas o si siguen igual, pero no me afectan. Aunque sea consciente de las situaciones, las ignoro, pues esto no excluye lo primero...al menos, no necesariamente. Cierto es que no me pregunto nada...pues no creo que tenga interés por conocerlo.




* * *




Intentaba pensar, concentrarse en algo, sumergirse en sí misma como había hecho un rato antes en la piscina para contemplar las burbujas que formaba el movimiento de sus manos, pero no conseguía detenerse en algo que la llamara. Tan solo miró a su izquierda y vio que aún quedaba mucha luz...faltaba un buen rato para que la noche llegara: era de día. Se sorprendió al descubrir que esto la alegraba...la tranquilizaba. El fresco se había desperezado y contribuía a hacer más agradable aquel rato. Si fuera invierno, probablemente ya esto estaría solucionado; la oscuridad habría hecho ya hace bastante que se inmiscullera en sí misma...Y es que el invierno había dado mucho de sí...y había servido de crecimiento. Sin duda, era el momento de hacer balances pero ¿por dónde empezar?


Hace ya un año...empezó todo con una pequeña libreta (...)

jueves, 1 de julio de 2010

Insomnia


Pese a las medidas preventivas que he tomado, hoy 1 de julio, inauguro mi insomnio. Una vez aceptado que mañana no llegará cómodamente, doy una vuelta por mi casa y me asomo a la ventana. Y la luna me está llamando. Menguante y acomodada entre algodones negros, parece estar invitándome a sumergirme en mí misma en un viaje...pero con retorno, pues hoy la luna es mi aliada. No sé bien si debería hacer un repaso del día...quizás me ayude. Lo más significativo, si nos ponemos místicos a estas horas de una noche calurosa, fue un brevísimo y sutil aroma a hierba recién cortada, lo cual traté de percibir como un buen augurio. Pero ya vemos que las casualidades no parecen tener tal importancia si tomo la batuta.


Hoy es noche de viajar hacia el fondo de mi alma, pero no para recordar, sino más bien para atender aquello que más apremia, lo que está sin resolver... y centrarme evadiéndome, aunque sin heridas esta vez. ¿Frentes abiertos? Unos cuantos... pero lo que me encanta de ellos es que yo poseo el control absoluto sobre tales elementos, aunque parece haber uno que me está estorbando...y no recae, ello, precisamente en mi gusto por el instante o la imagen, sino porque vuelvo a comprobar que, en esto de fiar, resulta bastante rentable mantener la guardia. Pero, en algún momento de este día, perdí la noción, o tal vez pensaba que pasaría un buen rato: el resultado es obvio.


Así que mañana, colgaré el cartel de AQUÍ NO SE FÍA. ¿Por qué? Porque, si yo no me organizo la vida, no voy a consentir que me la organice nadie, pues de romper esquemas y cargarse horarios ya me encargo yo.


Tener el tiempo acumulado en gotitas de cristal: eso parecí pretender yo, pero el cristal es frágil... y disto bastante de parecerme a él. Tiempo: horas, minutos, segundos... no me gusta. Prefiero medirlo en momentos, que no en épocas... y creo que es hora de recibir el verano como se merece.


Yo puedo vivir sin promesas, pero no sin mí, y no voy a abandonarme a la suerte de ningún canalla y de canallada alguna.