viernes, 23 de julio de 2010

Alegatos

-¿Nada que añadir?

-No, verás...si observas el panorama, podrás ver que está tejido por una maraña de cosas que le otorgan el calificativo de deplorable. Así que no voy a ser yo quien continúe este tapiz carente ya de sentido. Yo lo que voy a hacer es emprender algo nuevo cual apátrida que marca su próximo destino con la firmeza de un viajero incansable al que ningún amor ni puerto puede retener. Yo no voy a añadir, voy a inventar. Me erigiré sobre las cabezas de ganado, que pululan por este lugar, con algo que brote de mí como el agua pura lo hace de un manantial que no conoce sino al admirado Sol que lo alumbra, otorgándole a este mágico elemento que fluye más gracia, aun si cabe, en su pasar contínuo y su magistral forma de combinar los colores.Yo voy a, si es necesario, cambiar esto...pero no voy a contribuir al denso humo que puebla vilmente este lugar.

-¿No estás siendo demasiado presuntuoso?

-Si la sociedad tacha de presuntuoso a quienen logran mantener sus ideas incorruptas ante el intenso vaivén exterior que, consecuentemente, derrumba inexorablemente a las de la masa, entonces puedes llamarme presuntuoso. Si la misma se vanagloria de lanzar vulgares improperios como forma prolífica de arreglarlo todo o de alabarlo, de condenarlo o de llevarlo a los altares...entonces llámame presuntuoso. Si ellos todos, con contadísimas excepciones, se horrorizan cuando comprueban estupefactos a lo que hemos llegado y no aciertan a sentirse manipulados ni culpables, entonces también podrás llamarme presuntuoso...pero si tú también has asentido con gesto crítico...entonces...acompáñame.

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