viernes, 23 de julio de 2010

Camino por sendero:

En esta soleada tarde de Julio, recorro un sendero polvoriento que no es camino, pues no me lleva a ningún lugar de destino...paseo por mí misma y disfruto viendo cómo el Sol, que parece esperar a que le siga, otorga a las hierbas de ambos lados del sendero una apariencia divina, como si su humilde origen resplandeciera en ellas convirtiéndolas en testigos reales del canto de unos pájaros que andan animados cual terraza de verano, de este verano.

También hay lugar para las sombras en este repleto estío, pues son serviles anfitrionas al invitar al caminante a descansar...o a seguir adelante.

Caminante que seguirá encontrándose mientras se pierde en este juego de luces y sombras...siguiendo su camino por ningún camino, sino por el sendero.

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