jueves, 22 de julio de 2010

Cuando el elástico se rompe..

-¿Qué te ha pasado, Aby?

-Me he resbalado…

-..No lo estás haciendo bien.

-Lo sé, por eso hoy ha saltado el elástico.

-Nunca aprendiste a callar.

-No, pero tampoco voy a consentir perder lo que tengo…

-Tendrás que aplicarte entonces.

-Me gusta el reto, y lo voy a hacer…diariamente, cada día, poco a poco…y dejando la familia de crustáceos decápodos atrás…Tú sabes a lo que me refiero.

-¿Y cómo lo vas a hacer tangibles?...por aquello del cambio.

-Qué te gusta morder la oreja, pero te responderé gustosa a eso. Si hacemos un mini-balance te diré que aquel cambio no era sino el reflejo de cómo estaba yo…era yo la que tenía que cambiar y no sé si lo habré hecho porque me veo prácticamente todos los días, pero sé que algo ha cambiado: tengo pruebas certeras que lo avalan; no obstante, nadie dijo que no quedara camino por andar.
En cuanto a lo tangible, no hay más que hacer que las cosas cambien: el movimiento se demuestra andando.

-¿Y por qué no te diste cuenta antes?
-Eso es como preguntar por qué el suelo está mojado cuando llueve y no antes. Pues porque a veces es bueno tomar cierta distancia para que lo borroso se vuelva nítido…objetivo.

-¿Entonces, lo de ahora…?

-El suelo también puede mojarse si se rompe una tubería.

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