sábado, 24 de julio de 2010

Descubrí...

Que sólo al alejarme me di cuenta de que no quería volver.

-¿Y si vuelves sin querer? ¿Querrás quedarte?

-Te iba a decir aquello de hoy por hoy, no por incertidumbre sino por inseguridad ante el futuro lejano o no muy lejano, puesto que no podemos saber con certeza qué ocurrirá ni qué nos depararán los años, meses o días venideros. Podría ocurrir que volviera sin querer, pero no lo creo porque perdí el camino de ida, así que tampoco retomaré el de vuelta: no hay trenes de regreso en la estación del olvido. Además, cuando dices NO de verdad, es No...y éste queda unido sagazmente a tu piel, con lo que los anclajes ya no se mueven.

-¿Y si cambian (los anclajes)?

-Teniendo en cuenta que me desprendí de la familia de crustáceos decápodos, no podrían -en el caso de cambiar- mis anclajes volver a atrás...pues tampoco precisan más impulso que el que brota de mí misma. En definitiva, serían nuevo anclajes...adelante siempre.

-Pero...¿y si se vuelve a cruzar en tu camino?

-En el caso de encuentros tangenciales...es lo mismo. No tienen por qué cambiar el rumbo...pues permanece desconocido (lo cual no quiere decir que no sepa a dónde ir)...y una cosa son encuentros y otras choques.

-Quizás también quedaría para tí desconocido...quizás no puedes controlarlo...quizás se convirtieran en choques.

-Eso era antes, ahora es un No sin sobresaltos, ni escalofríos...ya no hay batallas contra el recuerdo. Yo estoy aquí...y no voy a quedarme quieta.

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