sábado, 10 de julio de 2010

Unas tontas vacaciones

En aquel momento, me di cuenta de que estaba haciendo las cosas más complicadas dándole tantas vueltas, así que decidí que, en adelante, no lo haría. El resultado fue mi impertérrito estado de ánimo y, en efecto, fue todo mejor. ¿O fue indiferente?

Hoy, no sé si las cosas son más sencillas o si siguen igual, pero no me afectan. Aunque sea consciente de las situaciones, las ignoro, pues esto no excluye lo primero...al menos, no necesariamente. Cierto es que no me pregunto nada...pues no creo que tenga interés por conocerlo.




* * *




Intentaba pensar, concentrarse en algo, sumergirse en sí misma como había hecho un rato antes en la piscina para contemplar las burbujas que formaba el movimiento de sus manos, pero no conseguía detenerse en algo que la llamara. Tan solo miró a su izquierda y vio que aún quedaba mucha luz...faltaba un buen rato para que la noche llegara: era de día. Se sorprendió al descubrir que esto la alegraba...la tranquilizaba. El fresco se había desperezado y contribuía a hacer más agradable aquel rato. Si fuera invierno, probablemente ya esto estaría solucionado; la oscuridad habría hecho ya hace bastante que se inmiscullera en sí misma...Y es que el invierno había dado mucho de sí...y había servido de crecimiento. Sin duda, era el momento de hacer balances pero ¿por dónde empezar?


Hace ya un año...empezó todo con una pequeña libreta (...)

No hay comentarios:

Publicar un comentario