lunes, 30 de agosto de 2010

Cada momento

Cada momento eenie meenie maini mó... Cada momento, sí o no. Porque la vida es un conjunto de instantes que se cruzan tejiendo así momentos, momentos que se cruzan de golpe, momentos de sonrisa perenne o momentos en los que esa aguja que cose te pincha y hace llorar. Momentos de tós colores, arriba, abajo, a un lado u otro...porque no se puede estar siempre en el mismo sitio. A veces también hay que caer...para no olvidar cómo levantarse. Caer, caer , caer... caer en tus labios, caer en manos extrañas, caer en una ciudad desconocida, caer en un amigo, caer en la cuenta. Sí, caer en la cuenta.

lunes, 23 de agosto de 2010

Ego...o muchas otras cosas

Aquí todo el mundo es feliz, nadie tiene problemas, ni se les hace un lío la mente, ni anhelan cosas que no pueden tener. No sufren por el tiempo, por cómo avanza inexorablemente o se detiene casi imperturbable. Todos se llevan bien, todos sonríen sin desgarros internos, a nadie le duele lo abstracto, ni lo tangible. No se sienten pusilánimes, ni avergonzados, ni ridículos; no se hunden en pozos de dudas, no balancean en ruletas rusas. No, no les faltan nunca ganas de salir, nunca añoran no estar solos aun estando acompañados, nunca permanecen inmóviles. No les pesen los párpados ni les escuecen las lágrimas, no se niegan ni se odian. No conocen la inseguridad. No, ni hablar de todo eso. Y ¿sabes por qué? Porque aquí sólo estoy yo.

viernes, 20 de agosto de 2010

Nuestros yos

Estamos tan acostumbrados a que nos llamen de múltiples maneras sin usar nuestro nombre, que cuando lo oímos nos resulta un tanto agitador. Nos llaman illa, tía, tonta, cari, la niña…en un continuo mecer por el mundo que nos adormece de nosotros mismos. Nos traslada, desviando el centro mismo de nuestro ser, a otro lugar, a un ahí afuera que se nos antoja menos hostil, que no nos fustiga con rutilantes dudas, pensamientos, cuestiones irresolutas cuya respuesta sólo nosotros sabemos dar. Nos complace di-vertirnos en un porcentaje que deja todo el exterior regado de nuestra presencia –que se hace más efímera aun si cabe- mientras que en el interior todo queda sutilmente aplacado con nuestra ausencia…aunque afortunadamente a veces nuestros sentidos incitan al alma para que nos recuerde que allí también hay trabajo que hacer.
No llegamos a conocernos cuando ya sabemos todo lo necesario del sitio al que vamos cuando salimos para la act. antes mencionada. Huimos de nosotros mismos y, cómo no, nos agita oír nuestro nombre porque nos recuerda a dónde deberíamos volver…y nos revolvemos como cuando un chiquillo no quiere volver a casa después de la feria.Preguntas irresolubles nos hacen huir aún más, pues lo opiáceo de lo tangible se alza frente a la divagación de lo abstracto; al fin al y cabo, a nadie le gusta remar solo.

In-necesidades

Los abrazos no curan, sólo reconfortan. Son un falso refugio para acallar nuestra mente. Para aturdir nuestra razón, que nos pide que ahoguemos los sentimientos que alientan tan insana búsqueda. A veces ni siquiera hay sentimiento, y eso es lo peor.

jueves, 19 de agosto de 2010

Azar


Claros oscuros en medio de un mar de dudas. O en miedo de un mar de dados. Estridente Neptuno que manda esta azarosa tempestad que mece y acuna nacientes miedos que se enredan en mis brazos. La mar se riza agitada por el viento –nunca antes tan temporal- y así mi tranquilidad centellea como la espuma blanca en la cresta de la ola.
A veces pensamos que por tener los pies en la tierra estamos seguros, pero cuánto desconocemos el reflejo del Sol en la espada de Damocles que pende sobre nuestras cabezas. Acaso algo de nosotros quedará en las entretelas del espacio, en las oleadas del tiempo: nunca, en mitad del mar, me sentí más segura.

Ego

Terrible carrusel cuyo centro es –sin duda alguna- el centro mismo del universo. No existe alter ego que pueda rebatirlo pues, por muchas Otras que tenga, ninguna habrá que no tenga ombligo. Distancias infinitas quedan reducidas al volumen de un dedal, y las manecillas del reloj se mueven al compás que dicta el centro de este completo espacio, que llena las horas con alta prioridad queriendo colonizar el terreno más hostil: todo, absolutamente todo será dominado por él porque, lo que escapa a nuestro ombligo, simplemente no existe.

Amor es carestía

Amor es proyectar sobre la persona amada todos nuestros deseos, frustraciones y carestías. Cualquier pistoletazo de salida produce tal humareda que ciega la vista a la víctima de Cupido, pues tiende a idealizar a la persona amada creyendo que en ella está todo lo que nos falta, cuando la persona en cuestión será probablemente de cualquier otra manera a como nosotros creamos/queramos.

Y es que si Cupido es tu verdugo junto con la famosa Oxitocina, ya sabes que te convertirás –o querrás convertirte- en un demiurgo de la persona amada, pero un demiurgo mental, que transforma en su mente la realidad, la distorsiona. Y la ficción resulta se convierte en una droga, porque se cree tener lo que se quiere. La búsqueda de una media naranja se cree finalizada cundo amamos, porque esa persona representa la absoluta complementariedad con uno mismo, aniquilando nuestras carencias. Y es que a lo mejor no es una naranja, es una piña y, a la fuerza, tiene que ser lo que nos falta a nosotros: buscamos a la persona que tenga lo que a nosotros nos falte, la persona que sea lo que nosotros siempre quisimos ser para ver si se nos pega algo.

Amar así es peligroso, porque esa pompa nebulosa no estallará –probablemente- hasta que nos llevemos un guantazo o hasta que la droga desaparezca y, con ella, nuestra dulce miopía.

Y no digo que amar sea malo, pero muchos aman inexorablemente de esta manera a consecuencia de patrones mentales insanos que son moldeados –que lo han sido- a lo largo de nuestro corto periplo vital y por la oxitocina, pues no hemos de olvidar que las situaciones químicas que ocurren en nuestro cuerpo actúan como un titiritero que nos mueve emocionalmente.
Amor es carestía.

lunes, 16 de agosto de 2010

Te odio


-Te odio.


-¿Por qué?


-Por no quererte. Porque indiferente no me puedes ser, porque has removido mi vida…bueno, una parte amplia de ella, una parte efímera de ésta: el presente. Porque la tortilla no se ha dado la vuelta, sino que se ha quedado de canto con tu llegada. Y ese canto es el presente. Porque no importa el pasado, ni el futuro. Miento, el futuro sí, y tira de mi cuello como una piedra de molino y por eso no puedo quererte. Porque si ser humilde es saber que un día te esfumarás y quedarás con más o menos solidez como una escueta nota a pie de página, de verdad te digo que me haré la más soberbia por tu culpa, o por la mía. O por la de nadie: no creo en las culpas. Querer querer, poder querer…nada de eso es válido, así que te odio. Te odio con todas mis fuerzas, como no había odiado nunca a nadie…porque cuando me abrazas se me forma un nudo en el estómago, porque se me cae el alma a los pies cuando me voy. Porque ya no pienso en irme, ni en volver, sólo me muevo contigo… Te odio ciegamente, como un mosquito va hacia la luz de una bombilla incandescente de 12 vatios. Sí, te odio.


''Carpe diem''

-Hay que vivir el momento.


-¿Y dónde acaba un momento y empieza el otro?


-No lo sé, por eso hay que vivir continuamente.


-¿Y qué es para ti vivir? ¿salir de fiesta? ¿ligar? Permíteme entonces que pare por un momento.


-Vivir es muchas cosas. Verás, cada uno sabe lo que le divierte así que te diré lo que no es vivir: no es vivir si sabes lo que te divierte y aún así no lo haces.

Puede ser, es posible...es así

Como meter en un hoyo en la arena todo el agua del mar, como tomar el sol en mitad de una tormenta, como un pez buscando el viento, como comerse el mundo sin sal, como soplar a las nubes de otoño, como decirte lo que pienso, como caminar por el techo, como volcar el cielo, como pintar la arena de la playa , como extrañarte cuando lo paso bien, como hablarle a una copa ingrata como acabar historias que nacieron sin final, como coger trenes de vuelta, como perseguir a la luna de tejado en tejado, como apostar a la almohada a que te olvido, como que me marcho con el viento…Puede ser, es posible, es así.

Beber sin tener sed, comer sin tener hambre, reír sin tener ganas

-Yo no puedo hacer nada, incluso he creado un mundo aparte sólo porque este no me gusta…y pienso todo el rato en cómo el tiempo me bambolea, y deseo con las pocas fuerzas que me quedan que pase ya todo esto. Es una desgana total y absoluta.

-Sé lo que es sentir esa desgana…De tu mundo aparte diré que, en realidad, todos tenemos una pequeña porción de ese mundo…pero hay que vivir en este mal que nos pese: aunque no nos salgan bien las cosas, aunque estemos lejos de lo que queremos, aunque nos sintamos como algo inútil, aunque sólo tengamos unas ganas locas de desaparecer y quitarnos de en medio…No hay más remedio que aguantar lo que nos toca. Sentirse pusilánime al no ser capaz de evitar lo que te pasa. Pero, sinceramente, creo que de vez en cuando hemos de sentirnos un poco así para darnos cuenta de que no somos nada en el sentido de que nuestra vida es sólo un instante en no se sabe qué ni se sabrá, por lo que conviene –sabiendo esto- aprovechar lo que viene, para sonreír o para llorar. Cada suceso compondrá la melodía de tu caja de música. Cada sonrisa, cada lágrima nacerá por impulsos que ya habrán sacudido a otros corazones mucho antes pero, hasta que no sientes tú, no aprendes…y entonce comprendes que, aunque el mundo cambie según dónde estés tú, todo el mundo no cabe en el lugar en el que estés, por eso no puedes conformarte: Tienes que comerte el mundo.

-¿Por qué?

-Porque el hambre agudiza el ingenio.

domingo, 15 de agosto de 2010

Todo cambia..

Nadie, absolutamente nadie, puede permanecer impasible a las olas del tiempo. Y no por el propio movimiento que te imprime este, sino porque te acabas quedando sin arena bajo los pies.

Milagros


Los milagros siempre rompen un equilibrio. Quienes esperan un milagro es porque se cansan del equilibrio. Porque el equilibrio es que haya cosas buenas y cosas malas. Podría parecer decadente, pero es maravilloso porque un equilibrio sin armonía es detestables, es una cotidianeidad inamovible que, personalmente, me produce náuseas.
El término medio es una virtud pero las virtudes permanentes hacen al hombre vanidoso…¡Los extremos! Los extremos son los que dan un sabor distinto a la vida. Deben existir para que la pasión aguante pero, como he dicho, mantenerse en ellos es una estupidez…tanto que si lo deseas tanto y, accidentalmente, te sacan de ahí, tu aturdimiento sería desastroso y buscarás nuevamente un milagro.
No, no se puede esperar un milagro, ni nada porque quien espera…desespera.

Miedos

-700 km.

-No hay distancia que esté lejos: estarás lo lejos que quieras estar. No es que debas pensar ya en esto, pero sería mejor que aceptases de una vez que lo que realmente te pasa es que tienes miedo. Siempre has temido los cambios. Temes perder tu seguridad, temes al rechazo, temes a la sugestiva voracidad, temes a lo extraño, temes a estar sola, temes a no encontrar a nadie por desencuentros inexistentes, temes tener que perderte sola, temes ser una pieza en un puzzle ajeno, temes tardes vacías, temes tu inactividad, temes a ti misma. Pero tranquila, lo harás bien.

-¡Eh! Se te olvida que temo que esto nazca muerto, temo arrancar oportunidades, temo estar fuera de juego, temo no querer estar en el juego, temo pasarlo mal, temo que la historia se repita, temo a lo desconocido, temo a lo nuevo…
-No seas como el hombre que, gustándole mucho unos zapatos, tras haberlos conseguido, no quería ponérselos por temor a que le hicieran daño… Y, al final, pasó que de tanto pensarlo, le hicieron daño, aún estando hechos a su medida.

-Y esto, ¿está hecho a mi medida o me vendrá grande?

-Me gustan los tiempos verbales que has elegido: ni está hecho ni vendrá…serás tú la que con tus acciones determinarás lo que venga, lo harás de una manera, pero lo harás. Mira, no tienes miedo sino que el miedo te tiene a ti agarrada por el cuello, pero hay algo más que tienes: tiempo. Hoy por hoy, tiempo para disfrutar lo que queda antes de irte…

-A veces me gustaría tener a alguien que me dijera con voz suave que soy demasiado miedosa, que no tenga tanto miedo.

-Que todo saldrá bien, ¿no? No es bueno hacer pactos con el diablo. Si esto es tu sueño, despierta de una vez, es hora de que tú te saques las castañas del fuego si quieres castañas. Por todos los sueños hay que hacer sacrificios: deja atrás tu miedo, tus prejuicios, tu errónea timidez…y lo que tú veas que te impide ser un poquito más libre. Respecto a la distancia, nadie te exige ningún otro sacrificio: no crees la distancia antes de tiempo.

viernes, 13 de agosto de 2010

La libertad de un sueño

Libertad. Como todas las grandes palabras, sufre un horrible manoseo cuando frecuentemente se usa, perdiendo así parte de su sentido, de su candor, como todo cuando transita por manos y bocas que no aciertan a conocer realmente su hondura. Es, esta palabra, espoleada tan a menudo, que a cada arrebato caen de ella volutas cobrizas que se pierden en el tiempo. Y, siendo más que una palabra, cuando la intuyo vienen a mi mente imágenes de algún lugar enorme, sonidos musicales y, decepcionantemente, un gran engranaje de piezas sociales que se mueven irremediablemente de una manera que resulta determinada de forma externa.

Y es que, por mucho que históricamente intentemos demostrar lo contrario, no somos libres. Elementos condicionante realizan su labor con una efectividad militar y, para rebatir algún posible estudio cronológico, no hay más que mirar que, en esta llamada Era de la información, la extensa influencia de los medios nos envuelve en una tela de araña por cuyos hilos recibimos últimas tendencias que resultan ser “abueliles”, sucesos catastróficos elegidos por intereses, boletines políticos que merecen mención aparte ya, famoseo pueril que marca la moralidad vigente, etcétera.
Y son esos intereses de divina índole los que marcan el compás –bastante acelerado, por cierto- para así lograr un mayor y más sólido aturdimiento. ¿Sigues pensando que eres tú quien libremente elige qué oír, qué ver, qué ponerte, a dónde ir, qué te gusta…?

Si sumáramos las “noticias” de una jornada, obtendríamos como resultado un caldo de cultivo cuyo vertiginoso e irrefrenable ritmo hace que esta nebulosa informativa adopte toda la textura de una jornada ajetreadamente onírica. Sí ¿y quién no ha comprobado que, en un sueño, su movilidad queda diezmada aunque intenta nadar contra las olas de Morfeo? Pues la libertad de un sueño tenemos estando “despiertos”. Comprendan las comillas.

Ingredientes como el engranaje social, elementos informativos , transacciones sociales, cargas connaturales forman esta marea, sazonada ella con el interés, director de esta orquesta.



''Nace el ave, y con las galas

que le dan belleza suma,

apenas es flor de pluma,
o ramillete con alas
cuando las etéreas salas
corta con velocidad,
negándose a la piedad
del nido que deja en calma:


¿y teniendo yo más alma,
tengo menos libertad?


Nace el bruto, y con la piel
que dibujan manchas bellas,
apenas signo es de estrellas,
gracias al docto pincel,
cuando, atrevido y crüel,
la humana necesidad
le enseña a tener crueldad,
monstruo de su laberinto:


¿y yo con mejor distinto
tengo menos libertad?


Nace el pez, que no respira,
aborto de ovas y lamas,
y apenas bajel de escamas
sobre las ondas se mira,
cuando a todas partes gira,
midiendo la inmensidad
de tanta capacidad
como le da el centro frío:

¿y yo con más albedrío
tengo menos libertad?


Nace el arroyo, culebra
que entre flores se desata,
y apenas, sierpe de plata,
entre las flores se quiebra,
cuando músico celebra
de las flores la piedad
que le dan la majestad,
el campo abierto a su ida:

¿y teniendo yo más vida
tengo menos libertad?


En llegando a esta pasión
un volcán, un Etna hecho,
quisiera sacar del pecho
pedazos del corazón.


¿Qué ley, justicia o razón
negar a los hombres sabe
privilegio tan süave,
excepción tan principal,
que Dios le ha dado a un cristal,
a un pez, a un bruto y a un ave? ''

jueves, 12 de agosto de 2010

Maltrataste mi recuerdo

Ella habíase dignado a ver su mensaje en el móvil y, por primera vez, sintió una extraña y casi imperceptible punzada aguda por él después de tanto, después de tantas noches en vela mirando hastiada la luna, después de haber buscado en otros brazos extraños su ahora –y desde hace tiempo- ausente abrazo, después de haber bebido lágrimas que la ahogaban continuamente, después de haber buscado su olor a la luz de las farolas…después de todo eso, un atisbo de pena atracó en su corazón sin que llegara a imprimirse en su rostro, en donde ahora sus ojos buscaban su abrigo y su bufanda: iría a buscarlo.
Y fue una ardua búsqueda por caminos que albergaban ahora ilusiones desvencijadas, pasados abrazos ya rotos, y unas huellas de ángel en el tímido rastro de la nieve de un lejano invierno. Buscó cerca del paseo marítimo pero pronto se alejó de aquel lugar encharcado de nuevas y ajenas ilusiones y relaciones que no acaban de empezar, esa parte tan bonita. Casi mareada, se apartó de allí y continuó buscando…Nada de rastrero había en su paso sino que, más bien, la compasión era quien se había alojado allí; la venganza no era su estandarte y no tenía por amigo al rencor, sólo quería seguir buscandole para encontrarle…

Así, miró por los tugurios de la zona Oeste y, en un pub algo destartalado, al fin lo vio: a media luz, encorvado todo él mirando un vaso vacío al que le preguntaba por qué todo se acaba…aún sus labios cálidos por el por el alcohol destilado parecían moverse llenando el rincón de por qués que se instalaban a su lado en aquel sillón rojo. Ella lo miraba fijamente, sin saber si acercarse o volver por donde había venido pero, de la misma manera que no podría deshacer sentimientos, tampoco consentiría desandar toda esa búsqueda después de que la humedad de aquella noche le pesase en los bolsillos.

De pronto él, como si hubiera escuchado tales pensamientos y tras haber pedido otra copa, levantó la vista y, sin poder aguantarla mucho tiempo la mirada, topó con sus ojos…Parecía que todo había quedado dicho con esa mirada: como si él hubiera entendido el daño. Ella, vislumbrando su pesar en el apagado de sus ojos, avanzó desde la puerta hasta el rincón donde estaba él aferrado a su copa, empequeñecido…aunque tal vez siempre lo había sido.
Fueron unos pasos con plúmbeo ritmo; podría haber sido un túnel del tiempo pero ambos sabían muy bien dónde estaban…una aparente normalidad paseaba por allí pero, desde sus miradas, todo a su alrededor se había nublado. Ahora sólo estaban ellos dos y, por fin, ella comenzó una inimaginable conversación:

-Maltrataste mi recuerdo, lo ajaste con tu indiferencia, lo apartaste de ti con una frialdad de mármol, lo envenenaste con cada beso ajeno, y es que…yo estaba en él. Prendiste mis lágrimas, que arrasaron mis mejillas mientras el más gélido frío me envolvía. Como un bicho caí en tu tela de araña, una tela indiferente para ti. El eco de tu portazo resonaba en mis oídos y nada podía oir…me heriste.-dijo ella con voz firme.

El rencor no la dominaba pero sí quería que él supiera todo eso, si es que nunca había pensado en ello.

Él pensó, como otras tantas veces, su enorme error. Aunque hubiera recorrido medio mundo tratando huir de ese pensamiento su conciencia, esta volvía para recordárselo… “¡dichosa conciencia!” podría haberle acompañado igual cuando estúpidas ocurrencias nublaron su mente y tomaron las riendas de su voluntad. No había perdón para él. El cielo no entendió por qué se fue, marchitando la primavera, volcando un invierno siberiano –tan distinto a los que habían vivido juntos- …por fin acertó a decir algo que no podía negar:

-Yo te amaba.

Inédito

Te voy a decir esto tan solo una vez y no te lo voy a decir más.

Así hubiera comenzado mi discurso si no hubiera decidido guardar silencio aún no sé con qué finalidad. Puede que lo guarde amablemente en mi recuerdo ante desavenencias futuras aunque, en caso de producirse éstas, no sé en qué medida las aliviarían mis palabras si los oídos que escuchan ya no me creen. No sé si esperar que eso no pase, porque quien espera desespera. En cualquier caso, ametrallar palabras de esa índole no serviría de mucho salvo para desmantelar mi cabaña, mi espacio de intimidad, oquedades a las que no debe llegar la luz de ojos ajenos, las que debo guardar en lo más profundo de mi ser, porque si tus ojos llegaran a tal especial lugar, estaría perdida…todo habría acabado pues mantengo que, para querer seguir relacionándose con alguien, es imprescindible cierto misterio. No hay nada de morboso en ello, pero puesto que la ciencia ya es capaz de extender nuestro pellejo y conocer cada milímetro de nuestro cuerpo, labor nuestra es que nuestro interior quede un poco al margen. Si lo supieras, te mataría (en sentido figurado): mi mente ya no tendría sorpresas para ti…y aún me gusta demasiado tu sonrisa cuando te descubro algo nuevo.

Además, no quiero hacer yo todo el trabajo y, al fin y al cabo, tengo que reconocer que, a estas alturas, indiferencias sutiles me atravesarían como dardos, dardos envenenados que no quiero crear.
Así que, francamente por lo susodicho, prefiero callar.

Un secreto vale lo que aquellos de quienes tienen que guardarlo.

Sueño y voluntad

-La magia es conseguir tus sueños.
-No, conseguir tus sueños es esfuerzo, dedicación y constancia. Esas son buenas claves del éxito…además de querer lo que haces.
-No me has entendido. Yo no he hablado de cómo conseguir tus sueños, sino de que el hecho de hacerlo es mágico porque, cuando lo hace, puedes mirar hacia atrás y ver los pasos que has dado para llegar a donde estás. Pueden ser pasos grandes, pasos imperceptibles en el momento que los distes o pasos que, de una u otra manera, te hayan ayudado a dar. Porque los sueños siempre tienen una pizca de misterio, por ellos ves pasar momentos, personas, trenes, nubes…todo. Un sueño es como si una gotade agua nadara contra la marea.

Podríamos nombrar al Destino, a la Providencia, a tu suerte, al azar, a tu voluntad…pero, como toda magia, no podemos saber el truco.

Será duro, como todo lo que merece la pena y, los sueños, se consiguen verdaderamente estando despiertos.

miércoles, 11 de agosto de 2010

Tocanarices

En mi periplo estival por la playa, he tenido la fantástica ocasión para clasificar definitivamente la fauna de veraneantes que allí pulula. Y, tras el bien merecido primer puesto en la escala de perpetuidad del dominguero común –también conocido como tipical sundaying- está, cómo no, el tocanarices, aguafiestas o, más fácil, el que siempre da por culo quejándose por algo.
Y es que este inmisericorde espécimen desempeña la grácil tarea de fastidiar a todo ser cívico con el que se cruza y que intenta pasar el tiempo. Ardua labor la de éste, que lleva a cabo riñendo a dos niños que juegan a las palas, lanzando espoletas contra un grupo de chavales que juegan al futbol, repudiando a cualquier ser infantil que hace agujeros en la arena y recriminando a sus padres; levantando testimonios de locura frente al niño que, por tirarse al agua, salpica; y la tarea a la cual dedica mayor esfuerzo y decibelios a la hora de quejarse así como argumentos que podría refutar yo fácilmente: condenar a voz pópuli a cualquiera que vaya con su mascota a la playa así como al susodicho animal.
Una de las más utilizadas contraindicaciones es que “no se puede llevar un perro a donde hay personas bañándose”.
A esto responderé, sin esforzarme mucho, que dada la extendida costumbre de la población de realizar parte de sus necesidades fisiológicas en el agua por cercanía, casi prefiero que el responsable dueño refresque su mascota, que apuesto a que está más limpia que muchos de los que se bañan aquí. Si bien con esto no convenzo, diré entonces a estos individuos tan “cultivados” y concienciados por el medio ambiente que, en la playa, el agua está en movimiento y se renueva constantemente.

Así que, siempre y cuando el dueño no consienta que su cánido ensucie la arena con regalitos antipersona y aquello no parezca la piscina de Lassie,… ¡al agua perros!

domingo, 8 de agosto de 2010

Pasajero deseo de aceras mojadas

-¿Sabes? Tengo ganas de un día de lluvia. Sí, no me mires así. ¿Nunca te ha pasado que quieres, en mitad del verano, un día de invierno…tener ganas de que haga fresco, llueva, taparte…y en invierno viceversa?

-Sí, pero tuve bastante con este invierno…y creo que tú también deberías haber tenido bastante. ¿No será peor buscar las nubes cuando todo se esfuerza por ser Sol?

-Hay veces en las que es mejor tener un día lluvioso, y ahí descargarlo todo…tanto lo que tiene forma, como lo que no…y luego seguir, y seguir…

sábado, 7 de agosto de 2010

fugacidad


Verdades como el puño del manco de Lepanto. ¿Qué tus ojos se me antojan descifrables, que colgué las locuras en la última farola, que voy a mantener mi puerta rasgada de golpes y latigazos, que no te propongo sonreírle al cielo? ¿Qué el ser humano es racional, que tengo costumbres viciadas, que retengo densos vacíos, que miro atrás para volver, que planeo tempestades? ¿Qué rastreo tu recuerdo, que aún te busco por la calle? ¿Qué voy a cocer distancias, que voy a olvidarme de mí, que voy a hacer un muro?

Siempre, nunca, todo, nada

Quiero encontrar una normalidad que no existe, a veces espero lo que parece un milagro...pero los milagros no cobran forma sino tiempo desperdiciado y, en vez de sinfonía, esto parece una sarta de onomatopeyas sin sentido y silencios de alfileres, que en este día se acomodan inamovibles. Pero ello no quita el dolor que causan, sino que éste va increscendo...

Quiero perderme, quiero encontrarte, quiero olvidarme, quiero abrazarte...No..nada es cierto. No me hago a ideas silvestres, pero me gusta andar por el filo de plateado mientras el mundo da vueltas y yo sigo en el mismo sitio, que no mío...sino de aquí. Espacio vacíos que se extienden al acá, y al allí, y aún incompletamente desconocido queda para mí saber si esto va unido a mi nombre...o tal vez no quiera asumir tal cosa.

Pero ¿qué son nombres en esta cruel temporalidad? Tan solo intentos transitorios que colman el jarro que llevo a cuestas...y es que nada hay definitivo aquí, ni allí, ni acá. Palabras que repelo como el aceite el agua aparecen ahora desafiantes para iniciar pozos de otoño: nunca, siempre, todo, nada.
Y sólo puedo enfrentar en esta lucha -también transitoria, cómo no- un escudo forjado con aquello de ''nada es definitivo''.

Entonces, finales entrecerrados se antojan curiosos y sobrevuelan este mar como inocentes pajarillos que no tienen nada de ello...pero yo he descubierto que, para colmo de miedos a aquella superficie irregular, entrando en un mar salgo de otro...buceando aquí, salgo de allá...para rato después volver a la arena, ya que...nada es definitivo.

viernes, 6 de agosto de 2010

Intersección

Las cosas fueron cambiando sin darnos cuenta. Y la palabra que mejor recoge tal proceso es crecer.
Iban pasando los días, los meses, los años casi sin percibirlo y ahora, al recordar peculiaridades, momentos y detalles, comprendo que nada de eso volverá…pero ningún atisbo de pena podrás ver en mis ojos…pues éstos serán alegremente guardados en las entretelas de mi recuerdo para seguir creciendo.

Y…otra vez: a mí vienen en ráfaga instantes que no se repetirán…y, al fin, comprendo parte del secreto que alberga ya mi caja de música, unos compases entrañables que, lejos del ataque de la melancolía, me empuja con una fuerza que no conoce límites.
Niñez soleada habita una calle muy bonita en mi recuerdo pero, como dijo Vincent, “¿qué sería de la vida si no tuviéramos el valor de intentar algo nuevo?”

Me quedo contigo

Y, entonces, gestos imperceptibles cobran fuerza, adquieren personalidad, las distancias infinitesimales se acortan con precisión de modistas que comienzan una nueva labor, pero aquí no se menciona la música, pues esto acaba de nacer; vacío densos que antaño picaban en los ojos con furia de negros cuervos desaparecen, se hunden; largas cadenas de vanos ademanes irreales se rompen en pedazos que, a herir, no vuelven; infranqueable pantallas de tul con centinelas se postran a mis pies, privilegiados de andar en terreno aún neutral; hostilidades de sombríos e intemporales patios se pierden en cómplices trasiegos de sonrisas; el sabor de una victoria real me envuelve en un oro nítido, que no ciega y no hay clamor de trompetas que ensordezca mis sentidos. Pasadas espinas se vuelven percheros a inútiles rencores, como inútiles son las flores de las espinas de éstas, ajadas por amargas derrotas; fenecidos venenos a causa de esta fastuosa empresa digna de glorificar en un Olimpo que no adula en cuyas vitrinas no reposa cualquier cosa. Sones discordantes en el aire, que fluye ajetreado en este bello circo; rayos de Sol más allá de una frontera, filtrados y sin pulpa; vapores mortecinos caen destartalados a los gritos que emergen de mi garganta; diques de rubíes efervescentes marchan bajo un nuevo mando para despresurizar trincheras en las que puedo, ¡al fin!, bucear sin tregua…porque yo me quedo contigo.

jueves, 5 de agosto de 2010

Una bóveda de estrellas

Bajo la bóveda estrellada, encontraron el refugio entre sus cuerpos, sucumbiendo así al influjo de la luna menguante mientras la marea en sus corazones crecía capitaneada por estrellas marinas que danzaban al sonido de las olas, matando cada segundo para que volviera a surgir otro, lleno d magia, que sutilmente avanzaba por la arena envolviendo todo.

Pero no había, aquella vez, lluvia de lágrimas, sino que sonrisas surcaban las mejillas de ambos para terminar en besos. Besos al atraco de estrellas que, en algún momento se habían quedado en sus pupilas.

Aquella historia se fraguaba con la desordenada precisión de una caracola y aquel encuentro era especial; parecioles que todos los elementos se habían conjugado a su favor y el perfecto azul marino que tenía el cielo curvado cual perla perfecta les erizaba ahora la piel.

Ninguno habló de lo furtivo de su encuentro, pues ahora sus ojos hablaban de cosas de dos, de cosas importantes…incluso el viento se dignó a dejarles solos, pero aun así él, con celo, la abrazaba fuertemente contra su pecho.
Podrían haber cruzado el mar sin necesidad de más puente que sus brazos, pero al tejer aquella locura había sido aquel su locus amoenus…bajo una bóveda de estrellas, descubrieron su secreto.

miércoles, 4 de agosto de 2010

A ti...

Consideraciones personales aparte, sentí algo distinto a la vez que maravilloso aquella mañana de verano cuando, como un relámpago fugaz e inesperado pero que perdura y conservo entrañablemente en mi recuerdo, vino a mi mente, que estrenaba por entonces un nuevo estado de vigilia, aquel pensamiento tierno…como de niña que aún pasea por este lugar y le gusta mojarse los tobillos en el río mientras ríe desenfadada…: me encantaría despertarme y que tú estuvieras en el cuarto de al lado, con tu música puesta (aunque no tal y como me arrancabas del sueño estival cuando era chica), mirando el ordenador o robando los dulces que me gustaban de la despensa.
Sé que tengo una forma peculiar de echar de menos, pero con un número perfecto como diferencia, debes permitirme que en mi memoria albergue tales detalles.
Más de una vez me chinchaste, pero también me llevabas a la playa, jugabas conmigo y, en general, me cuidabas…y es que, quien tiene un hermano, tiene un tesoro.

Miradas

¿Y tú cómo miras el mundo?
La mirada es la forma en la que tú ves, captas, percibes, emites pensamientos de cuanto te circunda y que acaba entrando en tu mente pues, si esto no se produce –claro está-, no hay tal mirada.

Yo creo que hay muchas formas de mirar: con una mirada anodina, con una mirada providencialista, científica, existencialista…
Sin embargo, no creo que haya en una persona una única forma de mirar. Puede parecer contradictorio pero no lo es, pues la vida del ser humano se compone de una más o menos amplia gama de matices que se van renovando.

Y esa mirada…esa gran mirada –pues acertamos a decir que es compleja- forma parte de esa melodía nuestra, por lo que yo me pregunto: ¿cambiará la mirada? ¿Fluirá con las épocas?

Y, como respuesta rápida a estas cuestiones, se introducen subrepticiamente la edad y la coherencia…pero pienso eliminar aquí la emocionalidad, pues se trata de la mirada ‘global’, no el resultado de un momento…Cuando hablo aquí de mirar, me refiero a “ver” : es algo intrínseco.

Las miradas son tan diferentes unas de otras…cada uno lo ve a su manera.
Miradas…enriquecimiento o medio de discordia…y es que, cuando no acertamos a comprender la mirada del otro, pueden surgir conflictos.
Pero los absolutismos siempre engendran monstruos.

¿Y si nuestra mirada es errónea? No se puede dudar de todo, ya sabes…arriésgate, ni mejor ni peor: cada uno tiene su visión.

lunes, 2 de agosto de 2010

Poner nombres

Sí, poner nombres a las cosas, a las situaciones…es la táctica ideal para que no haga lo contrario de lo que “debería”.
Y es que, aunque en un pasado afirmara circunstancialmente que a mí no me hacen falta etiquetas, ni designar, bien segura estoy ahora diciendo que, a menos que dañar quiera, es mejor llamar a las cosas por su nombre. Es simple pues, si mi sexto sentido sigue en pie, yo sólo tengo que dar el nombre correcto a la cuestión en sí para no salir a pasear por el lado salvaje.
Funciona y, de esa manera, nada tengo pendiente porque así consigo ver con nitidez que lo que no es, no es; lo que no puede ser, no puede ser…y además es imposible. Frases hechas aparte –por aquello de la falta de correspondencia con esta circundante realidad…o quizás no sea esto una realidad, aunque sé que no estoy soñando así que algo palpable es- su efectividad queda probada.

Que más vale pájaro en mano, que ciento volando.

Palabras

Y el Sol acabó por asomarse para curiosear nuestra conversación, nos sorprendió allí en medio, poniéndonos al día y desahuciando tempestades a palabras de cariño que empezaron por lágrimas furtivas que, últimamente, pasean demasiado por aquí.
Aunque este encuentro tiene precedentes, su encanto es único pues, mientras las palabras se elevaban con franqueza desde nuestras gargantas, la oscuridad dejaba paso a los colores de las cosas a medida que el sol trepaba por el horizonte para sorprendernos somnolientas. Pasado, presente y futuro se conjugaron esa noche de cuarto menguante mientras el tiempo aquí se consumía como se gastan farolas de cera cuando las calles huelen a incienso…y es que, aunque resulte alentador, queda menos…pero eso no fue un impedimento para que nuestros rostros imitaran a la luna en sonrisa creciente tras las lágrimas que habían aflorado segundos antes al pensar en cómo los trenes deberían salir y no habría vuelta atrás.
Pero una cosa diré, a mi favor, y es que…que me quiten lo bailao !

domingo, 1 de agosto de 2010

Estrellas de ocho puntas que no quieren guiarme

Veo estrellas de ocho puntas que no quieren guiarme. Saborías…que quieren que me distraiga sin centrarme o que me centre sin distraerme. Pensamientos lógicos al atardecer, aguas frías para despertarme, bailes en la terraza con gaviotas volando, cuentas a la vista miope, gracias multiplicadas con sonrisas de oreja a oreja, contentamiento que no cabe en el cuerpo, trayectos abiertos, preocupaciones trayeccionales, caminos paseantes, futuros pluscuamperfectos, santas lágrimas que ven asomar una sonrisa, palabras con los ojos, ilusiones desahuciadas, todo eso, mas…¿y qué?