jueves, 19 de agosto de 2010

Ego

Terrible carrusel cuyo centro es –sin duda alguna- el centro mismo del universo. No existe alter ego que pueda rebatirlo pues, por muchas Otras que tenga, ninguna habrá que no tenga ombligo. Distancias infinitas quedan reducidas al volumen de un dedal, y las manecillas del reloj se mueven al compás que dicta el centro de este completo espacio, que llena las horas con alta prioridad queriendo colonizar el terreno más hostil: todo, absolutamente todo será dominado por él porque, lo que escapa a nuestro ombligo, simplemente no existe.

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