sábado, 7 de agosto de 2010

fugacidad


Verdades como el puño del manco de Lepanto. ¿Qué tus ojos se me antojan descifrables, que colgué las locuras en la última farola, que voy a mantener mi puerta rasgada de golpes y latigazos, que no te propongo sonreírle al cielo? ¿Qué el ser humano es racional, que tengo costumbres viciadas, que retengo densos vacíos, que miro atrás para volver, que planeo tempestades? ¿Qué rastreo tu recuerdo, que aún te busco por la calle? ¿Qué voy a cocer distancias, que voy a olvidarme de mí, que voy a hacer un muro?

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