viernes, 6 de agosto de 2010

Intersección

Las cosas fueron cambiando sin darnos cuenta. Y la palabra que mejor recoge tal proceso es crecer.
Iban pasando los días, los meses, los años casi sin percibirlo y ahora, al recordar peculiaridades, momentos y detalles, comprendo que nada de eso volverá…pero ningún atisbo de pena podrás ver en mis ojos…pues éstos serán alegremente guardados en las entretelas de mi recuerdo para seguir creciendo.

Y…otra vez: a mí vienen en ráfaga instantes que no se repetirán…y, al fin, comprendo parte del secreto que alberga ya mi caja de música, unos compases entrañables que, lejos del ataque de la melancolía, me empuja con una fuerza que no conoce límites.
Niñez soleada habita una calle muy bonita en mi recuerdo pero, como dijo Vincent, “¿qué sería de la vida si no tuviéramos el valor de intentar algo nuevo?”

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