lunes, 16 de agosto de 2010

Te odio


-Te odio.


-¿Por qué?


-Por no quererte. Porque indiferente no me puedes ser, porque has removido mi vida…bueno, una parte amplia de ella, una parte efímera de ésta: el presente. Porque la tortilla no se ha dado la vuelta, sino que se ha quedado de canto con tu llegada. Y ese canto es el presente. Porque no importa el pasado, ni el futuro. Miento, el futuro sí, y tira de mi cuello como una piedra de molino y por eso no puedo quererte. Porque si ser humilde es saber que un día te esfumarás y quedarás con más o menos solidez como una escueta nota a pie de página, de verdad te digo que me haré la más soberbia por tu culpa, o por la mía. O por la de nadie: no creo en las culpas. Querer querer, poder querer…nada de eso es válido, así que te odio. Te odio con todas mis fuerzas, como no había odiado nunca a nadie…porque cuando me abrazas se me forma un nudo en el estómago, porque se me cae el alma a los pies cuando me voy. Porque ya no pienso en irme, ni en volver, sólo me muevo contigo… Te odio ciegamente, como un mosquito va hacia la luz de una bombilla incandescente de 12 vatios. Sí, te odio.


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