miércoles, 4 de agosto de 2010

A ti...

Consideraciones personales aparte, sentí algo distinto a la vez que maravilloso aquella mañana de verano cuando, como un relámpago fugaz e inesperado pero que perdura y conservo entrañablemente en mi recuerdo, vino a mi mente, que estrenaba por entonces un nuevo estado de vigilia, aquel pensamiento tierno…como de niña que aún pasea por este lugar y le gusta mojarse los tobillos en el río mientras ríe desenfadada…: me encantaría despertarme y que tú estuvieras en el cuarto de al lado, con tu música puesta (aunque no tal y como me arrancabas del sueño estival cuando era chica), mirando el ordenador o robando los dulces que me gustaban de la despensa.
Sé que tengo una forma peculiar de echar de menos, pero con un número perfecto como diferencia, debes permitirme que en mi memoria albergue tales detalles.
Más de una vez me chinchaste, pero también me llevabas a la playa, jugabas conmigo y, en general, me cuidabas…y es que, quien tiene un hermano, tiene un tesoro.

No hay comentarios:

Publicar un comentario