miércoles, 15 de septiembre de 2010

Pero nunca lo olvidé

¿Por qué hoy sólo suenan canciones lentas? Quizás porque afuera todo late demasiado rápido..

¿Por qué hoy va de últimas miradas? Quizás para que no nos agarre la última vez...

¿Por qué están mis cosas empaquetadas en el salón? Quizás porque los recuerdos van conmigo..

¿Por qué estamos en Septiembre? Quizás porque nunca busqué bien los pedales al tiempo..

¿Por qué, de repente, huele a otoño? Quizás pronto haya una alfombra de hojas mojadas..

¿Por qué me siento entre dos dimensiones? Quizás porque no puedo con la gravedad..

¿Por qué tantos abrazos? Quizás sólo con mirarme me atraviesan la piel..

¿Por qué los recuerdos procesionan por mi mente? Quizás porque toca aligerar..

Porque sois loqueyasabeis pa' mi. Porque me voy y...es que es fáci buscar razones cuando la acción se hunde en emoción.

miércoles, 8 de septiembre de 2010

De estas veces

De estas veces que cierras los ojos y, sonriendo, miras al cielo porque si miraras al suelo, rebotarías y caerías de espaldas...así que empiezas ya mirando al cielo.
Y de esas veces que tienes que bailar por casa, seguir el ritmo por la calle con la idea de conseguir la sensación de andar sobre una nube.
De esas veces que el iTunes lo llevas dentro, sin poder pararlo y los escalofríos los transmites tú.
De esas veces que sientes que, abriendo los brazos haces sombra al mundo entero.
Sí, yo he tenido de esas veces... 'Ser' grande...¿es una actitud?

Cualquier día

Tenemos por costumbre creernos dueños del tiempo, pensar que en lo que no hagamos hoy, se podrá hacer cualquier día de estos, porque nadie suele acostarse pensando que quizás mañana ya no esté o levantarse pensando que éste podría ser su último día. Nos creemos dueños del tiempo, pero esto en sí no sería malo de no ser porque nos creemos dueños de TODO el tiempo, sin nisiquiera saber cuánto tenemos.

Sólo cuando un cambio grande sucede en nuestras vidas, empezamos a olvidar el ''cualquier día'' y a sustituirlo por un plan certero o algo que hacer antes del cambio inminente. Es entonces cuando preparamos cada instante, cuidamos los momentos y vivimos sino todos, casi todos los 86400 minutos de cada día...días que ya no son cualquier día.

Vamos viendo cómo despedirnos, o cómo presentarnos, o cómo portarnos, cómo arreglar lo que queda pendiente, cómo decir lo que queda -al final- sin decir.

Down

Un mes de hace bastante, empezó todo. Lo pasé bien, lo pasé demasiado bien. Y terminó, y entonces lo pasé mal. No hace falta decir que, desde entonces, me puse ''manos a la obra'' con un magnífico muro y diversos sutiles aislamientos. Y eso también terminó, y algo empezó...o mejor: continuó. No sé si esto es una especie de balance pero, al escuchar esta canción, me traslado a ese tiempo, a ese espacio y los tambores que sonaban por aquella época retumbando en mi pecho vienen a mi mente ahora haciéndome pensar que esto merece la pena, que merecen la pena...que tengo que dar mucho las gracias y algún que otro perdón tendrán que darme. Porque ''antes de que suene a despedida'' yo voy a pasar estos momentos irrepetibles y únicos que llevaré después en mi equipaje: la última gran fiesta se acerca y seguro que algún hechizo habrá por ahí perdido para hacerme retumbar y sentir que esto sí, esto es lo que quiero...

Aquí y Ahora


''-Creo que te echaré de menos..


-Por favor, no seas necio...¿Qué intentamos practicar todos los días? ¡Si nuestra amistad depende de cosas como el espacio y el tiempo, entonces, cuando por fin superemos el espacio y el tiempo, habremos destruido nuestra propia hermandad! Pero supera el espacio, y nos quedará sólo un Aquí. Supera el tiempo, y nos quedará sólo un Ahora. Y entre el Aquí y el Ahora, ¿no crees que podremos volver a vernos un par de veces? ''

martes, 7 de septiembre de 2010

Depende

Comprendí que es mejor pensar en qué podría haber salido mal y, al final, ha salido bien que pensar en lo que podría haber salido bien y, al final, ha salido mal. Se trata de invertir los acontecimientos...porque lo bueno y lo malo no son nada absoluto, depende de cómo veas el vaso.

lunes, 6 de septiembre de 2010

Las noches largas

El concierto al que no fui. El beso que no di. Las estrellas que no vi. Las noches se hacen largas cuando pienso en el pasado, cuando éste se acuerda de mi zarandeándome sin dejarme dormir. Y, allí en mi cama, que ya conoce estos desiertos a deshoras, todos mis impulsos se sosiegan cuando mis ojos ven el tren que vi partir. La almohada ya no me contesta y sólo alberga el eco de la lluvia pues tu risa hace tiempo que ya no pasa por allí. Y la mía...no sé, porque aún no he aprendido a reír cuando lloro...sólo aquella vez en la que ni un paraguas ni la lluvia eran capaces de frenar aquellos besos que, más tarde se perderían o irán al lugar de los amores rotos.

Dando vueltas sin poder dormir, muy de cuando en cuando encuentro un sitio fresco y entonces deseo con más fuerza que amanezca cuanto antes, que la oscuridad desaparezca, que el sol venga en mi busca...a salvarme de un tiempo donde el reloj vuelve hacia atrás, de un espacio donde no hay colores y las sombras reposan en los rincones... Dormir por no pensar.

Pero es que mis párpados reptan por la noche sin parar y, entretanto, mi mente allí va...como un domingo que ya huele a lunes para deambular por instantes de un calendario viejo. Instantes de un principio, o de un final. No, de un intermedio. Tampoco: instantes lejanos, sutiles destellos que cobran vida como las sombras tras un biombo iluminado ahora por no sé qué luna traicionera en un baile en el que ocupo el papel de quedarme sentada recordando cómo se fue todo.

Despuntan luces allá por donde la tierra y el cielo se unen, y entonces yo me aferro a un nuevo día, esta vez con más fuerzas porque lo bueno y lo malo sólo depende de cómo lo veas tú: dos polos cuyo calibre está por definir.

sábado, 4 de septiembre de 2010

Los ángeles también duermen.

Una bonita historia:


Dicen mis amigos que soy un chico seductor, pero yo no lo creo. No soy Don Juan Tenorio en ninguno de los sentidos. Yo nunca he bebido champagne ni me pongo camisa los jueves. No voy a cenar al Palace ni soy un galán peliculero...pero entonces llegó Ella. Y como el coyote y el correcaminos estaba para que me viera, porque sólo hay una cosa peor que el hecho de que no sepa que tú existes, y es que ella no exista. Ya os podeis imaginar cuan duro fue sorprenderla...o más bien que mis planes salieran bien.

Pero no me rendía, mi piel de coyote era toda suya sin tan siquiera haberla rozado. Y es que podría quedarme mirándola para siempre, acariciando su pelo, deslizando mi mirada por sus largas pestañas para descender a su nariz esbelta y ligera, porque sus labios son de caramelo. Un cuello fino y erguido une su preciosa cabecita a su adorable cuerpo, cuyos rincones yo estaba decidido a embrujar. Como un explorador novel, quise hechizarla como me había hechizado a mí con un magnetismo único, que sólo afectaba al imán negativo... Sí, siempre se me escapaba dejándome sin luz, sin ganas, y es que quizás la piel de un coyote fuera demasiado poco -pensé.

Pero, después de un brazo roto junto con dos costillas, un esguince, alguna que otra alergia alimentaria y habiendo comprendido que sólo siendo yo podría hacer algo real, aquí estoy...sentado al ordenador escribiendo esto lo más delicadamente posible para escuchar mi melodía favorita: su respiración cuando duerme.

Porque sí: los ángeles también duermen.

viernes, 3 de septiembre de 2010

''Todo cambia y sigue igual''

Esto es un lugar de ciclos, de oleadas, de épocas, de momentos, de temporadas, de modas. Porque todo se repite. Escuchas la radio y oyes siempre la misma música, sales a la calle y ves siempre los mismos sitios, la misma gente, el mismo tiempo...hasta que pasa. Hasta que salen otras nuevas canciones, hasta que tiran el viejo mercado para hacer un flamante y moderno edificio, hasta que ves a otro colgado distinto o hasta que cambia la estación. Y todo sigue así, igual, hasta que cambia.
Aquí también, al otro lado de la emisora, tras la puerta de siempre, frente a esos incompletos desconocidos, bajo las nubes o el sol, pegado a la lluvia...aunque a veces llueve por dentro, aunque fuera haga el mayor Sol...como si todas las tormentas se juntasen en una sola. Pero eso...también cambia. Los relámpagos que antes alumbraban esta tempestad se disuelven. Las canciones en la radio también dejan de oírse pero, mira por donde, algún día vuelves a oír aquella canción, esos acordes...y la caja del tesoro vuelve a abrirse, porque todo sigue igual.

miércoles, 1 de septiembre de 2010

Sí ... Septiembre

A estas alturas, podría ponerme tonta y decir todas esas cosas que se dicen en una despedida: que os voy a echar de menos, o que no quiero que cambie el sentirme cómoda entre vosotras, pero no las voy a decir. O no sé, aunque yo no sea una de esas personas que vive lo que no dice, para decirlo con más fuerza después.

Puedo tener un miedo atroz y quedarme paralizada...o también puedo salir del caparazón y que venga todo lo que tenga que venir.
Puedo empezar a llorar...o sonreir por lo que hemos vivido.
Puedo esperar y desesperar...o ser yo quien actúe.Puedo hundirme sin razón de ser...o aceptar que voy a caminar sobre el mar.
Puedo quedarme mirando las estrellas magullada por cómo pasa el tiempo...o plantar los pies en el suelo y mirar alrededor.Puedo seguir escorada en mi ánimo...o enseñaros cómo soy.
Puedo guardar mis miedos o desahuciarlos.Puedo decir que esto viene grande...o que tamaño infinito es el nuestro.

Pero, veréis, resulta que ''si quieres, puedes''...y yo ya sé lo que quiero.