martes, 12 de octubre de 2010

Sin Oriente ni Occidente

Ni los puntos cardinales, ni millones de luceros van a conseguir decirme cuál es mi sendero. Como volver pero sin regresar donde el horizonte, que nadie más lo distingue porque es el mío. Saber que nadie vendrá a buscarme...
Frente al otoño y las nubes, bajo las hojas del suelo, más abajo del cemento dejé mis alas -si es que alguna vez las tuve- y ahora me dejo el aliento en el último cruce de miradas que me hizo sentir algo, porque el muñeco de los semáforos no hace mucha compañía, porque el acero golpea con cada brote...de viento.
Querer salir corriendo e ir a abrazarte, pero eso sólo pasa en las pelis americanas. Volver a lo de antes, tirar las toallas por la ventana, tener miedo, que no frío, perderme para estar...porque estar tampoco sirve de nada.

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