domingo, 24 de abril de 2011

Atrás

Cuesta dejar atrás las cosas.

Cuesta incluso dejar atrás cosas que uno quiere dejar atrás. Porque de alguna manera, aunque lo que dejes atrás sean traumas, complejos o tristezas; no dejan de ser tus traumas, tus complejos o tus tristezas. Y les coges cariño. Tantos años conviviendo y ahora ver que se quedan solos y desvalidos por el camino... Pues si uno es lo suficientemente idiota, le puede dar hasta pena. (ahí se queda mi luto emocional, allí quedó mi agorafobia, ¿con qué me angustiaré ahora?, ya no necesito a mi ex novio ¿cómo voy a vivir con esta autosuficiencia?) Aunque nuestra tendencia sea dejar atrás lo que nos lastra, hay una vocecita interior diabólica que intenta que te quedes donde estás, que no te deshagas de tus temores, sino que los alimentes con un biberón, y luego los acunes por las noches en vez de alejarlos. Pero esas vocecillas diabólicas acaban desapareciendo cuando uno deja de ecuchar repetidamente, porque también tienen su orgullo. A ver, cuando hablo de vocecillas no estoy diciendo que oiga voces, todavía mantengo cierto equilibrio psicológico, me refiero a esa voz interior que emite el lado oscuro del cerebro (anda, que lo estoy arreglando). Imagino que todo el mundo está permanentemente luchando contra sus pesadillas para acabar con ellas y viajer másl igero. Pero por alguna razón, cuesta mucho trabajo... Y si vas a terapia, cuesta, además, mucho dinero. Y si no vas a terapia, les cuesta a tus amigos mucho tiempo. A veces, cuando estás a punto de conseguirlo, cuando estás a punto de eliminar tus tristezas y arrancarte el desasosiego como si fuera una tira de cera pegada a la pierna, miras atrás y ves a tus traumas desamparados. Están tan solitos, en pañales, gimoteando, extendiendo sus brazos hacia ti y diciendo llorosos ''no nos abandones''. Pero si les hacemos casos y los alimentamos, los cuidamos y les damos incluso una buena educación, esos traumas se hacen grandes, se convierten en un tipo fornido, violento y malcriado que, a la mañana siguiente, se acerca a nostros dispuesto a darnos un puñetazo en la cara. Y encima no se va de tu casa de ninguna manera, se ha instalado en tu dormitorio, duerme en tu cama y come en tu mesa y no hace nada de provecho excepto arruinarte la vida. Por eso creo que al miedo hay que dejarlo huérfano, enterrado en el cementerio de los miedos. En ese mismo cementerio deberían acabar también las obsesiones, gélidas y desnudas, recorriendo asustadas las lápidas de otros compañeros. Allí tendría que quedar el sufrimiento, perdiendo lentamente el pulso entre cipreses centenarios. Y las pesadillas, desmenuzadas e inservibles en un oscuro ataúd. Y los traumas, acurrucados en un nicho preguntándose que es lo que hicieron mal para acabar asesinados por su dueño. Allí podríamos abandonar el lastre, cerciorándonos de que no sepa encontrar el camino de vuelta. Todo lo que nos paralice en la vida, acabará tarde o temprano en el cementerio de los miedos. Pero al salir de allí, cuidado, caminemos atentos y sigilosos... No conviene despertar a los muertos.


Por: Bárbara Alpuente.

jueves, 31 de marzo de 2011

Sístole

Sístole diástole. 300 pulsaciones por minuto rozando tu piel. Bombardeo, demasiados anuncios por todas partes...y hacer que te resbala. Mejor: que te resbale realmente. Tu colonia golpeando mis sentidos, la vida en un minuto. Una flor desamparada por el calor de mayo. Sol en mi espalda, lluvia en tu pelo. Demasiada gente en un autobús. Caricias al trasluz y vuelta a empezar. Flotar, por la mañana, en la espuma de un Capuchino. Revistas nuevas en el quiosco, mientas la última página de un adiós amargo no encuentra su punto final. Olor a pan recién hecho mientras entra el sol por la ventana. Dile que pase, que le esperamos hace rato, que pase... para quedarse, que vamos a cambiar cortinas y saltar en los sofás. La última siesta entre tus brazos.


La música nueva amansa a las fieras.

Desastres

Me quedo inmóvil, y ahí vienes tú de nuevo, cargado de desastres. Tu locura no levanta el vuelo del huracán que, antaño, removía las entretelas del instante. Pluralidad subrepticia en mitad de una monotonía acuciante en el mismo escenario donde restallaron las primeras sonrisas que guardaba en mi pupila. Y mis pupilas dilatadas en noches de un mar de dudas inútiles, que rebotan contra el muro más tonto de un parque abandonado. Dice una canción que todo cambia y sigue igual, y ahora no me da igual que sigan siendo, los hilos invisibles, cordeles de acero

domingo, 27 de marzo de 2011

Azul

Debemos, y digo bien ''debemos'', luchar por aquello que nos gusta, por aquello que queremos, por las personas que nos importan -que son, creo yo, bien distintas de las que nos exportan- porque alguien me dijo alguna vez que las personas que ya siguen con nosotros, por algo será- y las que tenemos en nuestro presente, porque mismamente son un regalo.


Tú eres un regalo, y eres mi presente, y por primera vez en mucho tiempo...me gusta este presente.


Digo debemos porque ahora hay un nosotros, y voy a luchar por él, por estar contigo...contigo diariamente.

Rendición

A veces pienso que me gustaría ignorar esto que me pasa...,pero soy incapaz de poner dos caras separadas. Otras veces pienso en rendirme, y sé que me dirás que ni se me ocurra, pero a veces me imagino quieta, inmóvil, esperando que esto que me pasa acabe por ''matarme'' y ,cuando se canse, se vaya...como el león que, harto, deja a la presa en el suelo, vacía.


Porque sólo si me vacío de todo eso, podré llenarlo con cosas nuevas, de la misma manera que, para llenar un vaso de agua, hay que vaciarlo del aire que contiene...sólo que ahora no es agua, sólo que desde hace mucho no es aire...

sábado, 26 de marzo de 2011

Justo, injusto

¿Qué es justo y qué es injusto?
Me pregunto qué supone e implica que algo sea justo, por igual, rasado, equivalente...y creo que me doy cuenta que no se trata en este caso de razonar qué es la justicia, pero parece ser que no acierto a acercarme a esto de otra manera...
¿Es justo callarse? Está claro que nadie está obligado a la franqueza pero bien es cierto también que, o no se debería de plantear no estarlo o habría una fuerza que empuje a ello en cubierto o a la luz de un nuevo día. Pero no sé qué le pasa al sol que cuando va a salir, o creo que ha salido, vuelve a ocultarse, y así nunca llega el nuevo día. Dice una canción que es mejor brillar que sólo buscar ver el Sol, pero aquí lo único que parece brillar es un reloj parado. ¡Y esto no es justo! No es justo porque duele, porque hiere...y así se van juntando las gotas hasta formar una marea... sí, el río vuelve a oirse o, quizás, nunca dejó de sonar pero yo conseguí hacer oídos sordo con un fin que nunca acaba, y acaba haciéndose ensordecedor.
Esto es injusto, porque no hay igualdad que me de la tranquilidad necesaria para la emoción. No es justo esperar que salga el sol para dar una orden de destierro que se incumple antes de llegar a la frontera... quizás no haya frontera, quizás el miedo bajó el telón y, aunque la función ya terminó, siguen resonando las escenas en las paredes del teatro; y yo no quiero que el show deba continuar: no es justo.

jueves, 24 de marzo de 2011

¿Resquicios?

¿A veces no tienes la sensación, la furtiva certeza, de que sólo hay una persona o a lo sumo dos que te puede entender? Y digo bien, ENTENDER, no escuchar, no adivinar lo que te pasa...sino entender, aunque no lo comparta...aunque bien de abrigo es que no lo eche por tierra...
Alguien que pueda entender que no quieras reir cuando ríen los demás, alquien que no te tache de pesimista, de agorero, de insípido, de maniaco, de aquejado o achacoso o de tantos otros conceptos vacíos. Alguien que no trate de darle la respuesta a mis preguntas, sino de dejarme las preguntas tal y como están, pues tal vez con ello me de las respuestas. Alguien que no me presione de ninguna manera pero sea capaz de llegar hasta ese lugar que seguramente todos guardamos y al que exiguos rayos de sol pueden llegar, esa parte connatural de es nuestro yo al fin, al cabo y a los medios todos que ponemos en el asador o en lo que sea que cada día llevamos.
Alguien que no opine sobre lo que ve por fuera, sino que ose a callejear por donde no ilumina lo que todos ven por fuera, alguien que descifre esos lugares...Alguien que me remueva la vida.


-

-A veces, aún me entran ganas de salir corriendo.
-Puede que esas ''ganas'' no sean de salir corriendo como tal, porque en el fondo, muy en el fondo...en ese espacio semiracional que aún queda en el que nace la esencia, sabes que eso es perder. Tal vez sean ganas de salir a correr por ponerte en forma. Sí, por poner en forma tus ideas, tus pensamientos, tus entresijos mentales, el reloj. Sí, el reloj: pasadopresentefuturo.
-Pero dicen que correr es de cobardes.
-Yo soy más de los que piensan que los valientes son los que miran a la cara sus miedos, y los ven, y pueden salir corriendo sí...hacia ellos.

lunes, 21 de marzo de 2011

Madrid en un destello

- ¿Qué piensas de esto?

- ¿De verdad quieres saberlo?

- No me contestes con una pregunta.

- De acuerdo. Me he dado cuenta de que no te refieres a él por su nombre, sino que siempre le dices ''este'' y lo haces con los ojos bajos, para que nadie aprecie el brillo que te sale sin tú querer darte cuenta. Y no lo llamas por su nombre, cuando de verdad quieres hacerlo, por tratar de alejarlo...sí, de alejarlo un poco de tu vida, porque se ha metido en ella de pleno...¿Y por qué digo de pleno? Porque tú misma te das cuenta que está ahí y que cuando notas el hueco no te gusta, y lo extrañas aunque sólo sea por reirte, por que te ponga en la cara esa sonrisa tan preciosa que te sale últimamente ante un recuerdo nimio que no lo es tanto ya, ante un detalle que centellea. Pero aun así le sigues llamando ''este'' y ¿por qué? Porque tienes miedo, porque una parte de ti se resiste al huracán que ya ha comenzado; pero, querida, no tienes escapatoria.

jueves, 17 de marzo de 2011

Lugar ¿qué lugar?

Como una bailarina cogiendo el último tren.
Como un viajero antes de salir a escena.

Como un actor en un funeral.
Como un difunto en una comedia.

Como una fuente en mitad del desierto.
Como un grano de arena en una plazoleta.

Como un cambio de hora en mitad de la noche.
Como un mosquito asaltado por el jet lag.

Como el calor de la luna en diciembre.
Como el frío del sol por Madrid.

Como los pasos que andan descalzos.
Como el subsuelo por entre tu piel.
Como el canto de un abanico morado.
Como el aire del grillo al pestañear.
Como un tren que nada en la niebla.
Como las luces del anochecer.
Como un vuelo en tu espalda de mayor.
Como salir perdiendo en un todo a cien.

Distancias

Odio los kilómetros, los metros, los centímetros...y hasta los milímetros.

Pero a veces las distancias no dependen de las unidades de medida.

Odio las calles llenas de gente.
Odio el frío en los bolsillos.
Odio que el viento me despeine.
Odio la leche demasiado caliente.
Odio el ruido por el ruido.
Odio la publicidad en la radio.
Odio la pasta reseca.
Odio las películas sosas.
Odio las miradas de reojo.
Odio correr sin ton ni son.

Bastidores

Arráncate la desgana, ponte la sonrisa y sal a escena. Que aquí lo aburrido se queda entre bastidores.

Séptimo sentido

-Antes de pedir más tienes que saber de qué te estás quejando.

- Mmm....no sé. Me quedo con la sensación de no tener las cosas claras.

Y es que quizás no sea tan fácil hablar por hablar... Pero una persona me dijo una vez que hay tres tipos de verdad: la que tú ves, la que quieres ver y la que hay. La tercera, por descontado, no se alcanza y las otros dos pueden tornarse en viejas enemigas cuando dejamos cierto margen de realidad a un lado.
Como en todo o casi todo, aquí también ''hay veces'', porque hay veces en las que es muy fácil hablar por hablar, otras en las que literalmente se hace así por no hacer otra cosa más significativa y también veces en que lo fácil y lo difícil dependen de esas verdades, de las que vemos, o creemos ver sin saber que estamos viendo algo que no nos gustaría tanto de saber que lo estamos haciendo así. Porque personas hay miles, millones, todas distintas y cuando elegimos a una sabemos -o al menos yo lo sé- que no la conoceremos nunca realmente, pero no por ello podemos intentar cambiarla, o pretender (significadamente anglosajón) que se asimile a otra. Y todos esperamos algo. Por ello, lo hacemos de una u otra manera... esto no tendría nada de malo si no fuera porque estamos hechos unos insatisfechos por naturaleza y , al menos una servidora, nos quejamos por cuanto se trastoca de nuestros insatisfactorios planteamientos absurdos; así, cuando algo no sale o no es o no resulta como lo esperado por comparación o que sé yo -pues prefiero ni saber ya- que disparatados entresijos mentales nos quejamos. ¿Sabeis qué? Que resulta que aquello de lo que nos quejamos es precisamente aquello en lo que nosotros nos equivocamos... se trata de una sensibilidad para verlo en la otra persona, porque se halla subrepticiamente en nosotros mismos; una especie de séptimo sentido. Y aprovechando la significación de la numerología que le impongo a esta noción, puesto que el número siete representa la perfección y cuando algo es perfecto dura para siempre, diré que cuando esto ocurre es mejor decirlo porque sino sigue ahí persiguiendo cada minuto alegre y tiñendo todo de un color tóxico que es peor que el gris si la persona te importa. Sí: mejor fuera que dentro pero...¿cuestión de tiempo? ¿cuestión de confianza?
Más allá del miedo, como casi siempre hay que mirar, sólo puedo decir que el movimiento se demuestra andando.

miércoles, 16 de marzo de 2011

Truth

The truth?
I think that it is time to think about it... and it is even true that it changes... because maybe it is trapped by ¿the circumstances? And know that it is also dangerous having a truth, an own one, biased by our own and particular blindness and our traitor subconscious but, do you know something? That now I don't mind those words so general that, because of that same condition, loose all the specific that significant words should have...
And the truth is that I, green-eyed boy, like you a lot.

jueves, 10 de marzo de 2011

Fight or Flight

Que Luchar es lo mismo que huir pero sin L.. ¿de libertad? , y sin miedo, y sin carreras.

Dime

-Dime, ¿qué es ser fuerte?

-Ser fuerte es tener el valor suficiente para poder enfrentarte a lo que te aterra, y digo bien...no a los simples miedo, sino a lo que te puede llegar a paralizar frente al tiempo que corre velozmente. Ser fuerte es ser optimista y tener la decisión y confianza necesaria tanto de ese miedo o preocupación la decisión y el momento más maravilloso que has podido vivir. Ser fuerte es la sensación de haberte superado a ti mismo, de sentir que nada puede pararte y que todo lo que hagas en tu futuro irá destinado a tus sueños. Si no eres fuerte, nunca podrás cumplir esos sueños de los que la misma persona deriva y para lo que siente que ha nacido.

-Hablas mucho de futuro, ¿qué pasa con el presente? Y, por otra parte, ¿no es eso ser iluso?

P.P.de.S.

A lo largo de la vida vas conociendo personas que, una vez pasado el tiempo, llegan a formar parte de tí de una manera que quizás no habría ni atrevido a imaginar cuando las viste aparecer en tu panorama visual. Y es que, como suele decirse, ''el roce hace el cariño, y el cariño el amor'', aunque claro está que no son lo mismo.

Suele decirse también que, cuanto más intimas con una persona, más le amas, pero yo me pregunto en este regajo de sentimientos desperdigados ¿hasta qué punto es eso cierto?

A veces, una simple mirada, una caricia o una palabra puede hacer que tu mundo, todo tu mundo, se vuelque a ese persona y tu mayor prioridad se convierta en hacerla feliz. Sí, porque aquí los números no importan, sino lo que hace sentir cada detalle... por los cuales nos convertimos en camareros sin sospecha para ponerle en bandeja el mayor de los retos humanos para muchos de los que por aquí pululamos: la ansiada felicidad. Y lo haces porque quieres compartir con ella todo tu ser, tu vida, tu presente y sobre todo TU FUTURO.

Esta idea de imaginarte al lado de aquella persona, siendo lo primero que ves nada más abrir los ojos a un nuevo día -de nuevo maravilloso ante tal compañía- para que tu rostro sea surcado por una sonrisa viento en popa a toda vela que no corta el mar sino el silencio con un ''te quiero'' susurrado, la idea de ofrecerle todo tu amor y saber que eres correspondido... Esto es lo que mueve los engranajes de todo tu minúsculo pensamiento, que ahora se magnifica por esa persona. Pero, aunque el color de las flores cuyas espinas aparecen tantas veces en la literatura se dibuje en tus pupilas cegándote...termina, por poner un tiempo verbal a este aciago naufragio, y entonces la desilusión que proviene del fracaso de ese deseo crea en tí un vacío, un vacío del que nunca crees que podrás salir. Y entonces quieres sacar todo fuera porque el amor, como otra energía, no se crea ni se destruye, sino que se transforma; y sólo quieres llorar, gritar al ver los pedazos rotos de algo que un día se juró indestructible con unas palabras sinceras que ahora ya no están, sólo resuenan en tus oídos haciendo que te retraigas aún más de dolor. Ves todo oscuro y sólo estás a la defensiva porque aquello en lo que siempre habías confiado, a lo único que te aferrabas, lo que conseguía sacarte una sonrisa cuando no te había ido bien el día, lo que te hacía feliz...se había ido, desaparecido del mapa de unos sueños que se habían tornado fuertemente en realidad, esfumado dejando tras de sí un tóxico vapor con sabor a forzoso olvido, consumido como un poeta en el exilio...
Lo único que te viene a la cabeza es desaparecer para dejar de sufrir, haciéndote más y más pequeño para que ni esa horrible sensación de tener un cielo negro bajo los pies pueda colarse por las rendijas de tus cansados ojos, para que tan grande dolor te envuelva en una peligrosa nada; y proclamas con un hilo de voz en nunca volver a enamorarte o, en los casos más afortunados, creer que aunque puedas volverlo a hacer, todo terminará acabando dejando el paso abierto a ese pequeño pero a la vez intenso y doloroso sentimiento. Y sigues transformando la energía inútil ya en crear una poderosa barrera que te aisle de todo posible sentimiento, porque dejas de creer en que los clavos ardiendo son una opción válida...cierras puertas y ventanas al sentimiento más bonito del mundo, pero de ese mundo del que pretendes alejarte, a ese mismo sentimiento que da sentido a la vida, pero a la vida que ahora pretendes apagar a fuerza de horas vacías.

Pero ¡por Dios!, ¿tantos años de evolución y tantos años sintiendo para nada? ¡Abramos los ojos antes de que la luz que deberá guiarnos nos ciegue por falta de costumbre! Todo tiene una solución, o dos, o tres...que como dice una canción, ''pleguemos las velas, hay cien mil caminos'' , por lo que no podemos dejar que afecte un desamor a todo nuestro presente y futuro. Y sí, cuando digo todo, incluyo a la misma persona, a tu capacidad de decisión, de sonreír, a la gente que te rodea y ¡¡a tu propia felicidad!! ¡¡NO,NO,NO y NO!! Un sentimiento no es más fuerte que la persona, por muy garrapatero que sea. Es el sentimiento el que forma parte de la persona, no la persona del sentimiento ya que son nuestras propias ideas las que construyen el mundo, predisponen nuestros ojos a una vista determinada y condicionan -aunque no lo parezaca, libremente- nuestro discurrir a lo largo de las horas, los días, semanas... en un discurrir que no es tal cuando alzamos la vista más allá de nuestro pies y acertamos a emprender el camino que nosotros decidamos, rescatando así la idea de contemporáneos pensadores a veces malinterpretados.

Todo esto es muy bonito pero...¿ de dónde podemos sacar la fuerza para enfrentarnos a ello? ¿Qué y cómo podemos hacerlo? Estas preguntas y este pequeño intento de superación es el primer paso que das para pasar de la jungla, donde tienes todos tus pensamientos y sensaciones en un caótico estado que te impide sentir y liberarte para dejarte llevar por la vida misma para ¡vivirla!, hacia la pradera en la que aún divisas lejanas y pequeñas sombras. ''Sólo'' tienes que acercarte, luchar aunque tengas que cruzar esa jungla en la que tan seguro crees estar. Puede ser que te enredes con las lianas, o que algún recuerdo apanterado te muerda en el costado pero siempre estará Tarzán para ayudarte. Y...poco a poco verás que esas sombras van tomando forma, unas formas novedosas por las que te preguntarás ¿de qué se trata esta vez? Yo te lo diré si te acercas más: se trara de tu futuro, lo que siempre has querido y a lo que realmente debes aferrarte.

No dudes, no pienses, tan sólo déjate llevar como cuando flotas en el mar dejándote broncear la cara con el sol estival, y poco a poco verás que las sombras que habían tomado forma van dando luz a algo tangible, especial, único sin perder pie en el presente.

A veces debemos ir atrás, al pasado para coger impulso -aunque sé que se suele recomendar lo contrario- porque si no, eso que dejas pendiente te acaba mordiendo en la oreja y porque, si no tuviéramos presente los errores que ya hemos cometido, dime por favor dónde estaríamos, cómo aprenderíamos a no hacer daño a los demás, a cómo crear tu futuro, a cómo ¡VOLVER A AMAR!

La clave es: se fuerte, lucha, teniendo claro por y para quién lo haces. ¡Hazlo por ti! Tomándote todo el tiempo que sea necesario en sorbitos pequeños, pues...ten en cuenta que todo lo que se intenta y a todo lo que empeñas esfuerzo, decisión, valor, confianza y optimismo SE CONSIGUE.

Sólo siente.

sábado, 5 de marzo de 2011

jueves, 3 de marzo de 2011

Parar de contar

Dice una canción que es sabio contar hasta diez, pero es más sabio aún saber para qué se está contando.

Por ejemplo, puedes contar cuánto falta para terminar la clase, cuánto queda para una fecha especial, cuántos números hay para llegar al de tu suerte, las ventanas que hay abiertas en ese bloque donde siempre brilla el Sol...

Yo a veces cuento para no salir corriendo, hasta 10, hasta 100 o hasta 500; y lo que cuento son momentos que ya valen...la alegría, porque la pena aquí depende de las ideas con las que construyas el mundo.
Ahora bien, demasiadas veces contamos esperando a que pase algo grande, sin saber que los 1440 minutos que tenemos hoy no volverán, al igual que en el mar no hay dos olas iguales y, si somos cajas de música, tampoco suenan igual.
Porque alguien me dijo una vez que no hay cosa peor que no ver lo que tienes delante, creando tu propia verdad.
Por eso, voy a parar de contar.

Demasiado desafío

Hay veces en las que aun tengo ganas de salir corriendo pero...NO se puede estar huyendo toda la vida, porque aunque sólo sea porque luego no podré volver, porque no voy a saber qué hacer después, porque cerrar tanto tiempo los ojos va a hacer que luego la luz me haga daño, lanzo un no a la opción que siempre acaba rondando por mi cabeza. Una vez más, hay que invertir los términos en esto, y en todo: el tiempo de muchas cosas es más corto que nunca.



No puedo esperar a que siempre me rescaten, ¿qué pides tu?

miércoles, 2 de marzo de 2011

Porque desayunar no es tan fácil como parece

Me voy a comer este sobao. Es el primero que se cruzó en mi camino, sí. Pero antes de cogerlo he barajado otros sobaos y éste es sin duda el que más me gusta. Por eso me lo voy a comer. Porque tengo hambre. Hambre de muchas cosas. Pero me lo voy a comer despacio. Y lo más importante es que es una decisión mía, sólo mía. La primera que tomo el varios días. La primera, pero no la última. Desayunar, no es tan fácil como parece.

Gnomeo

En el fondo, todos y cada uno de nosotros buscamos que alguien venga y nos rescate. Puede que sea fruto del incesante bombardeo romántico al que nos vemos sometidos, o a factores sociales que se desencadenan desde que venimos al mundo. El caso es que- y ahora me atreveré a quitar la pluralidad personal- yo sí busco que alguien venga y me rescate. Pero ¿de qué me tiene que rescatar?
Tendría que rescatarme de ir mirando hacia atrás, de buscar al reloj, de taparme en las nubes, de esconderme en las hojas, de no querer correr cuesta abajo sin saber como parar...
Y creo que todo el rescate vendrá (y no sé bien si usar este verbo) cuando importe más lo de dentro que lo de fuera: cuando era más pequeña, recuerdo que en invierno iba en mangas cortas por las tardes...y más allá de la locura que me rondaba se encontraba el hecho de que más dolía lo de dentro que lo de fuera, y es que de mirar tanto hacia adentro eres insensible a que haga frío, lluvia o ventisque.
Si invertimos los términos, lo mismo podría resultar para la sensación contraria: si gusta más lo de dentro que lo de afuera...porque sentir es la clave.
Me encanta ver el sol a través de tu cuello,
acomodarme entre tus brazos,
cómo me sujetas por la cintura,
que cojas mis manos entre las tuyas para calentarlas,
cómo me miras con tus ojillos verdes cuando me miras fijamente,
el impulso de tu sonrisa,
Sí, ahora importa más lo de dentro que lo de fuera... y ya no sé si pensar si esto es un rescate al unísono o que mi suerte se multiplica por el número 13.

domingo, 20 de febrero de 2011

''Estás aquí para ser feliz''

Hay veces en las que las cosas cambian con la velocidad del viento. De buenas a primeras, cosas que suceden e inesperadamente cambian los sutiles y nimios planes que teníamos con el destino. Esperamos e, incluso, desesperamos contrariedades que se imponen ahí delante haciendo, a veces, que no queramos dejar correr este presente. ¿Y por qué no? Bien es sabido que pararlo no podemos, por lo que lo único que nos queda es arrostrar a ello de manera que, aunque sí hay algo que ha pasado, no nos quedemos fuera de juego; porque, particularmente, yo quiero seguir jugando y, como en la infancia, lanzo un por mí y por todos mis compañeros en este árbol cuyas raíces fortalecen los golpes de viento.
Hay que poder con el frío, con las ganas, con las piedras de molino, con la indiferencia, con el desgaste...porque por algo podemos también con el sol, con las ansias de correr, de bailar, con sentir...sí, SENTIR es la llave.
Porque a veces es bueno renovar el mobiliario con los cimientos que los sustentan; que los dichos no tienen validez hasta que no pasar a ser pensados, porque mejor sentir dolor a no poder sentir nada: la vida también tiene que sentirse, no ser algo que vuela -porque eso no es la felicidad- pero no tiene por qué pesar. La vida se mueve y has de moverte tú con ella. ¿A dónde quieres llegar? ¿qué harás entonces?
Los pasos que vas dando es lo que hace el camino, un camino que podrá cambiar; que nuestras huellas, seguramente, serán borradas pero aun así y con todo, son nuestras y para nosotros valdrán.
La palabra cambio no se escribe con miedo, sino con movimiento, o incluso quién sabe si también con pausa, ya que nada es definitivo. Por eso, tras las nubes siempre está el Sol y, al mal tiempo, ¡buena cara!

miércoles, 16 de febrero de 2011

Así

Como correr cuesta abajo sin saber cómo parar.
Como escuchar el sonido del mar en plena capital.
Como soñar despierta al Sol de febrero.
Como escuchar tu sonrisa tras de mí.
Como subirse al tejado para contar estrellas.
Como dilatar el tiempo entre tus brazos.
Como contarle a la luna las horas llenas.
Como mirar tu sonrisa al trasluz.
Como perseguir soles por tu piel.

Así...

martes, 15 de febrero de 2011

SÍ,sí

A veces, la ficción es mejor que la realidad, pero ¿sabes qué? Que la realidad, al final, es lo único que nos queda...y, particularmente, prefiero quedarme con ella, aunque sea a bocados. Yo voy a ser feliz, ¿te apuntas?

lunes, 14 de febrero de 2011

La caída de la última hoja del otoño, tapó el sonido del adiós. En aquel parque, donde reinaba el viento, el frío se instaló. Razones rotas en un pozo de cristal ahogaban su pecho, palpitante, incapaz de pronunciarlas mientras ese silencio se clavaba en él, que al borde del abismo ya no era consciente del tiempo que duraba aquella escena que, a continuación, se partiría en dos. Paró la hoja, paró el viento, paró el frío, que no el dolor.
Se gira ella, él se giró... el milagro ocurre, ya no hay trampas sin razón; asoman a ella las palabras y a él un gesto de emoción. Por fin ocurre, que ya no hay miedos, pasado...
Triunfó el amor.

Yes, WE can

Quizás ya seamos felices sin saberlo. Porque acostumbramos a extrañar lo bueno cuando ya no lo tenemos.
Además, la felicidad no es, desde luego, la total ausencia de sufrimiento. Así que ¿por qué no?
Parece que nuestra brújula va directa a lo ''malo'' que podemos sacar en nuestro día a día, y lo único que nos libra del fatal magnetismo son momentos de di-versión que esperamos con ansia y luego pasan quedando como viejas glorias en nosotros a mitad de la semana.
¿Qué buscamos? Acaso que siempre suenen canciones alegres por la calle siempre soleada en la que sonríen las personas que no tienen frío y son confiadas. Acaso que nada nos preocupe o acaso tenerlo todo. Acaso nunca estar tristes o que nada nos afecte... DISCREPO, no sabré lo que es la felicidad, pero sé que no es lo que ahí aparece. Se puede ser feliz, que es muy distinto a ''estar feliz'' por momentos contados. Porque sí, porque sé que se puede.
Hay que poder con el tiempo, pues no siempre será primavera.
Hay que poder con el frío, pues hay que recorrerse calles enteras.
Hay que atreverse a sentir, pues hay que alegrarse por lo que merece la pena.
Hay que querer el triunfo, pues también viviremos alguna vez con el fracaso.
Hay que salvar las catástrofes, pues debemos ocupar el puesto que tenemos.
Hay que ganarse sonrisas, pues no estamos aquí sólo por nosotros.
Hay que cuidar los detalles, pues siempre hacen falta las estrellas.
Hay que ocuparse, pues pre-ocuparse no tiene cabida.
Hay que saber que lo que no vivamos hoy, ¡eso que nos perdemos para siempre!

domingo, 13 de febrero de 2011

Invertir conceptos

Hace ya algún tiempo que pienso rebatir los dichos comunes... para qué decir si algo merece la pena. Mejor decir si merece la alegría, porque no creo que nada deje de merecerla.

Espacio-tiempo

Lo importante es saber que, estando aquí, sabes lo que te pierdes allí -que es importante- pero, estando allí, no sabrías lo que te pierdes aquí.

Ahora te digo , ¿merece esto la pena? ¿ Y la alegría?

San-son

Hace tiempo que me pregunto ¿qué es exactamente la fuerza?

A veces, confundo la fuerza con la insensibilidad, con no mirar más que hacia adelante esquivando que me afecten las cosas... ¿ o eso es no ser valiente?
¿Quizás la fuerza sea aguantar lo que venga?
¿Quizás sea no llorar nunca?
¿Quizás plantar cara a lo que venga?
¿Quizás tener muchas ganas?
¿Quizás saber llevarla?
¿Quizás conformarse con las circunstancias?
¿Quizás sea sinónimo de resignación a lo que nos circunda tratando de seguir de pie?
¿Quizás sea aprender a andar teniendo que caerse?
¿Quizás es lo mismo que crecer?
¿Quizás es lo contrario que debilidad?
¿Quizás es no decir quizás?

Pues...cómo conseguir ser fuerte, si no sé lo que es...

''El bosque animado''

Siempre hay cambios...unos más fuertes que otros. Son los primeros los que nos hacen zarandearnos pero los que más nos fortalecen también.
Pensar que no seremos ni los primeros ni los últimos que pasen tal cambio, sino que hasta la naturaleza los sufre: todos tenemos que crecer, con nuestras raíces bien en tierra, porque lo que haya de la tierra para abajo nadie nos lo va a quitar. Y son necesarias para que sustenten al árbol. Pero hay que seguir, el árbol tiene que ser alto, aunque el viento se lo impida, aunque el frío dispare a quemarropa... porque se puede seguir adelante, ¡¡Porque hay que seguir!! , salir hacia arriba, hacia la luz del Sol que está ahí viéndonos, pues créeme: se ve muy bien siendo el más alto árbol del bosque.
Así que lo que tengamos, nadie nos lo va a quitar, y no debe impedir que crezcamos, pues está ahí, seguirá ahí y conociéndolo, sin duda, nos servirá; pero si miramos hacia atrás todo el rato... o te comes lo que viene delante o te lo pierdes. Aunque no todo es color de rosa, hay otras personas a nuestro alrededor...y no podemos permitir que les afecte, por ellos. Por ellos seré el más alto árbol de todo el bosque...que

''Cuanto más fuerte es el viento, más fuerte es el árbol''

Cartas al amanecer

Yo antes vivía en una ciudad pequeña, en la que los trayectos largos no tienen cabida, y en la que las horas en punto son sólo coincidencia en el reloj. No entendía la palabra ''ritmo de vida ajetreado'' ni podía imaginar cómo alguien puede no ver el amanecer, mirar al cielo y saludar a los primeros pájaros de ese día. Ahora ya lo entiendo: sé que levantarse aun cuando no están las calles puestas para viajar casi hora y media, llegar a tiempo libre de atascos, pasar 8 horas en la facultad, en vísperas de academia para llegar, bien entrada la noche, a casa de nuevo, no te deja ni ver el amanecer a no ser que lo pongan en el monitor del metro, donde pocos pájaros puede haber que te saluden.
Pero verán, la vida -y no hay que ser muy listo para saberlo- es mucho más que trabajo, mucho más que estudios...es, para mí, campo...así que, aunque no sea el mismo camino que ahora recorro el de siempre, ni los mismos pájaros, siempre sale el sol por el mismo sitio y, con tal de que el sol salga, ya me vale. Así que...¡buenos días!