domingo, 20 de febrero de 2011

''Estás aquí para ser feliz''

Hay veces en las que las cosas cambian con la velocidad del viento. De buenas a primeras, cosas que suceden e inesperadamente cambian los sutiles y nimios planes que teníamos con el destino. Esperamos e, incluso, desesperamos contrariedades que se imponen ahí delante haciendo, a veces, que no queramos dejar correr este presente. ¿Y por qué no? Bien es sabido que pararlo no podemos, por lo que lo único que nos queda es arrostrar a ello de manera que, aunque sí hay algo que ha pasado, no nos quedemos fuera de juego; porque, particularmente, yo quiero seguir jugando y, como en la infancia, lanzo un por mí y por todos mis compañeros en este árbol cuyas raíces fortalecen los golpes de viento.
Hay que poder con el frío, con las ganas, con las piedras de molino, con la indiferencia, con el desgaste...porque por algo podemos también con el sol, con las ansias de correr, de bailar, con sentir...sí, SENTIR es la llave.
Porque a veces es bueno renovar el mobiliario con los cimientos que los sustentan; que los dichos no tienen validez hasta que no pasar a ser pensados, porque mejor sentir dolor a no poder sentir nada: la vida también tiene que sentirse, no ser algo que vuela -porque eso no es la felicidad- pero no tiene por qué pesar. La vida se mueve y has de moverte tú con ella. ¿A dónde quieres llegar? ¿qué harás entonces?
Los pasos que vas dando es lo que hace el camino, un camino que podrá cambiar; que nuestras huellas, seguramente, serán borradas pero aun así y con todo, son nuestras y para nosotros valdrán.
La palabra cambio no se escribe con miedo, sino con movimiento, o incluso quién sabe si también con pausa, ya que nada es definitivo. Por eso, tras las nubes siempre está el Sol y, al mal tiempo, ¡buena cara!

miércoles, 16 de febrero de 2011

Así

Como correr cuesta abajo sin saber cómo parar.
Como escuchar el sonido del mar en plena capital.
Como soñar despierta al Sol de febrero.
Como escuchar tu sonrisa tras de mí.
Como subirse al tejado para contar estrellas.
Como dilatar el tiempo entre tus brazos.
Como contarle a la luna las horas llenas.
Como mirar tu sonrisa al trasluz.
Como perseguir soles por tu piel.

Así...

martes, 15 de febrero de 2011

SÍ,sí

A veces, la ficción es mejor que la realidad, pero ¿sabes qué? Que la realidad, al final, es lo único que nos queda...y, particularmente, prefiero quedarme con ella, aunque sea a bocados. Yo voy a ser feliz, ¿te apuntas?

lunes, 14 de febrero de 2011

La caída de la última hoja del otoño, tapó el sonido del adiós. En aquel parque, donde reinaba el viento, el frío se instaló. Razones rotas en un pozo de cristal ahogaban su pecho, palpitante, incapaz de pronunciarlas mientras ese silencio se clavaba en él, que al borde del abismo ya no era consciente del tiempo que duraba aquella escena que, a continuación, se partiría en dos. Paró la hoja, paró el viento, paró el frío, que no el dolor.
Se gira ella, él se giró... el milagro ocurre, ya no hay trampas sin razón; asoman a ella las palabras y a él un gesto de emoción. Por fin ocurre, que ya no hay miedos, pasado...
Triunfó el amor.

Yes, WE can

Quizás ya seamos felices sin saberlo. Porque acostumbramos a extrañar lo bueno cuando ya no lo tenemos.
Además, la felicidad no es, desde luego, la total ausencia de sufrimiento. Así que ¿por qué no?
Parece que nuestra brújula va directa a lo ''malo'' que podemos sacar en nuestro día a día, y lo único que nos libra del fatal magnetismo son momentos de di-versión que esperamos con ansia y luego pasan quedando como viejas glorias en nosotros a mitad de la semana.
¿Qué buscamos? Acaso que siempre suenen canciones alegres por la calle siempre soleada en la que sonríen las personas que no tienen frío y son confiadas. Acaso que nada nos preocupe o acaso tenerlo todo. Acaso nunca estar tristes o que nada nos afecte... DISCREPO, no sabré lo que es la felicidad, pero sé que no es lo que ahí aparece. Se puede ser feliz, que es muy distinto a ''estar feliz'' por momentos contados. Porque sí, porque sé que se puede.
Hay que poder con el tiempo, pues no siempre será primavera.
Hay que poder con el frío, pues hay que recorrerse calles enteras.
Hay que atreverse a sentir, pues hay que alegrarse por lo que merece la pena.
Hay que querer el triunfo, pues también viviremos alguna vez con el fracaso.
Hay que salvar las catástrofes, pues debemos ocupar el puesto que tenemos.
Hay que ganarse sonrisas, pues no estamos aquí sólo por nosotros.
Hay que cuidar los detalles, pues siempre hacen falta las estrellas.
Hay que ocuparse, pues pre-ocuparse no tiene cabida.
Hay que saber que lo que no vivamos hoy, ¡eso que nos perdemos para siempre!

domingo, 13 de febrero de 2011

Invertir conceptos

Hace ya algún tiempo que pienso rebatir los dichos comunes... para qué decir si algo merece la pena. Mejor decir si merece la alegría, porque no creo que nada deje de merecerla.

Espacio-tiempo

Lo importante es saber que, estando aquí, sabes lo que te pierdes allí -que es importante- pero, estando allí, no sabrías lo que te pierdes aquí.

Ahora te digo , ¿merece esto la pena? ¿ Y la alegría?

San-son

Hace tiempo que me pregunto ¿qué es exactamente la fuerza?

A veces, confundo la fuerza con la insensibilidad, con no mirar más que hacia adelante esquivando que me afecten las cosas... ¿ o eso es no ser valiente?
¿Quizás la fuerza sea aguantar lo que venga?
¿Quizás sea no llorar nunca?
¿Quizás plantar cara a lo que venga?
¿Quizás tener muchas ganas?
¿Quizás saber llevarla?
¿Quizás conformarse con las circunstancias?
¿Quizás sea sinónimo de resignación a lo que nos circunda tratando de seguir de pie?
¿Quizás sea aprender a andar teniendo que caerse?
¿Quizás es lo mismo que crecer?
¿Quizás es lo contrario que debilidad?
¿Quizás es no decir quizás?

Pues...cómo conseguir ser fuerte, si no sé lo que es...

''El bosque animado''

Siempre hay cambios...unos más fuertes que otros. Son los primeros los que nos hacen zarandearnos pero los que más nos fortalecen también.
Pensar que no seremos ni los primeros ni los últimos que pasen tal cambio, sino que hasta la naturaleza los sufre: todos tenemos que crecer, con nuestras raíces bien en tierra, porque lo que haya de la tierra para abajo nadie nos lo va a quitar. Y son necesarias para que sustenten al árbol. Pero hay que seguir, el árbol tiene que ser alto, aunque el viento se lo impida, aunque el frío dispare a quemarropa... porque se puede seguir adelante, ¡¡Porque hay que seguir!! , salir hacia arriba, hacia la luz del Sol que está ahí viéndonos, pues créeme: se ve muy bien siendo el más alto árbol del bosque.
Así que lo que tengamos, nadie nos lo va a quitar, y no debe impedir que crezcamos, pues está ahí, seguirá ahí y conociéndolo, sin duda, nos servirá; pero si miramos hacia atrás todo el rato... o te comes lo que viene delante o te lo pierdes. Aunque no todo es color de rosa, hay otras personas a nuestro alrededor...y no podemos permitir que les afecte, por ellos. Por ellos seré el más alto árbol de todo el bosque...que

''Cuanto más fuerte es el viento, más fuerte es el árbol''

Cartas al amanecer

Yo antes vivía en una ciudad pequeña, en la que los trayectos largos no tienen cabida, y en la que las horas en punto son sólo coincidencia en el reloj. No entendía la palabra ''ritmo de vida ajetreado'' ni podía imaginar cómo alguien puede no ver el amanecer, mirar al cielo y saludar a los primeros pájaros de ese día. Ahora ya lo entiendo: sé que levantarse aun cuando no están las calles puestas para viajar casi hora y media, llegar a tiempo libre de atascos, pasar 8 horas en la facultad, en vísperas de academia para llegar, bien entrada la noche, a casa de nuevo, no te deja ni ver el amanecer a no ser que lo pongan en el monitor del metro, donde pocos pájaros puede haber que te saluden.
Pero verán, la vida -y no hay que ser muy listo para saberlo- es mucho más que trabajo, mucho más que estudios...es, para mí, campo...así que, aunque no sea el mismo camino que ahora recorro el de siempre, ni los mismos pájaros, siempre sale el sol por el mismo sitio y, con tal de que el sol salga, ya me vale. Así que...¡buenos días!