lunes, 14 de febrero de 2011

Yes, WE can

Quizás ya seamos felices sin saberlo. Porque acostumbramos a extrañar lo bueno cuando ya no lo tenemos.
Además, la felicidad no es, desde luego, la total ausencia de sufrimiento. Así que ¿por qué no?
Parece que nuestra brújula va directa a lo ''malo'' que podemos sacar en nuestro día a día, y lo único que nos libra del fatal magnetismo son momentos de di-versión que esperamos con ansia y luego pasan quedando como viejas glorias en nosotros a mitad de la semana.
¿Qué buscamos? Acaso que siempre suenen canciones alegres por la calle siempre soleada en la que sonríen las personas que no tienen frío y son confiadas. Acaso que nada nos preocupe o acaso tenerlo todo. Acaso nunca estar tristes o que nada nos afecte... DISCREPO, no sabré lo que es la felicidad, pero sé que no es lo que ahí aparece. Se puede ser feliz, que es muy distinto a ''estar feliz'' por momentos contados. Porque sí, porque sé que se puede.
Hay que poder con el tiempo, pues no siempre será primavera.
Hay que poder con el frío, pues hay que recorrerse calles enteras.
Hay que atreverse a sentir, pues hay que alegrarse por lo que merece la pena.
Hay que querer el triunfo, pues también viviremos alguna vez con el fracaso.
Hay que salvar las catástrofes, pues debemos ocupar el puesto que tenemos.
Hay que ganarse sonrisas, pues no estamos aquí sólo por nosotros.
Hay que cuidar los detalles, pues siempre hacen falta las estrellas.
Hay que ocuparse, pues pre-ocuparse no tiene cabida.
Hay que saber que lo que no vivamos hoy, ¡eso que nos perdemos para siempre!

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