lunes, 21 de marzo de 2011

Madrid en un destello

- ¿Qué piensas de esto?

- ¿De verdad quieres saberlo?

- No me contestes con una pregunta.

- De acuerdo. Me he dado cuenta de que no te refieres a él por su nombre, sino que siempre le dices ''este'' y lo haces con los ojos bajos, para que nadie aprecie el brillo que te sale sin tú querer darte cuenta. Y no lo llamas por su nombre, cuando de verdad quieres hacerlo, por tratar de alejarlo...sí, de alejarlo un poco de tu vida, porque se ha metido en ella de pleno...¿Y por qué digo de pleno? Porque tú misma te das cuenta que está ahí y que cuando notas el hueco no te gusta, y lo extrañas aunque sólo sea por reirte, por que te ponga en la cara esa sonrisa tan preciosa que te sale últimamente ante un recuerdo nimio que no lo es tanto ya, ante un detalle que centellea. Pero aun así le sigues llamando ''este'' y ¿por qué? Porque tienes miedo, porque una parte de ti se resiste al huracán que ya ha comenzado; pero, querida, no tienes escapatoria.

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