jueves, 17 de marzo de 2011

Séptimo sentido

-Antes de pedir más tienes que saber de qué te estás quejando.

- Mmm....no sé. Me quedo con la sensación de no tener las cosas claras.

Y es que quizás no sea tan fácil hablar por hablar... Pero una persona me dijo una vez que hay tres tipos de verdad: la que tú ves, la que quieres ver y la que hay. La tercera, por descontado, no se alcanza y las otros dos pueden tornarse en viejas enemigas cuando dejamos cierto margen de realidad a un lado.
Como en todo o casi todo, aquí también ''hay veces'', porque hay veces en las que es muy fácil hablar por hablar, otras en las que literalmente se hace así por no hacer otra cosa más significativa y también veces en que lo fácil y lo difícil dependen de esas verdades, de las que vemos, o creemos ver sin saber que estamos viendo algo que no nos gustaría tanto de saber que lo estamos haciendo así. Porque personas hay miles, millones, todas distintas y cuando elegimos a una sabemos -o al menos yo lo sé- que no la conoceremos nunca realmente, pero no por ello podemos intentar cambiarla, o pretender (significadamente anglosajón) que se asimile a otra. Y todos esperamos algo. Por ello, lo hacemos de una u otra manera... esto no tendría nada de malo si no fuera porque estamos hechos unos insatisfechos por naturaleza y , al menos una servidora, nos quejamos por cuanto se trastoca de nuestros insatisfactorios planteamientos absurdos; así, cuando algo no sale o no es o no resulta como lo esperado por comparación o que sé yo -pues prefiero ni saber ya- que disparatados entresijos mentales nos quejamos. ¿Sabeis qué? Que resulta que aquello de lo que nos quejamos es precisamente aquello en lo que nosotros nos equivocamos... se trata de una sensibilidad para verlo en la otra persona, porque se halla subrepticiamente en nosotros mismos; una especie de séptimo sentido. Y aprovechando la significación de la numerología que le impongo a esta noción, puesto que el número siete representa la perfección y cuando algo es perfecto dura para siempre, diré que cuando esto ocurre es mejor decirlo porque sino sigue ahí persiguiendo cada minuto alegre y tiñendo todo de un color tóxico que es peor que el gris si la persona te importa. Sí: mejor fuera que dentro pero...¿cuestión de tiempo? ¿cuestión de confianza?
Más allá del miedo, como casi siempre hay que mirar, sólo puedo decir que el movimiento se demuestra andando.

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